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Bajo la lupa: Que no les hagan

Deportes
Arturo Brizio Carter
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Bajo la lupa: Que no les hagan

Curiosa afición es la del América y lo ha sido desde que tengo memoria.

De chavos vivíamos en la Colonia Rosario Xotepingo, por la calle que subía y bajaba al Club Asturiano y muy cerquita del estadio Azteca.

Por ello y gracias a que mi tío Enrique, que probablemente en gloria esté, nos daba prácticamente en propiedad las tarjetas de tres plateas, no perdíamos la oportunidad de asistir al “Coloso de Santa Úrsula” a todo tipo de partidos.

A dos cuadras de la casa paterna, vivían los Nájera, cuyo paterfamilias era el legendario futbolista de los azulcrema y de la selección nacional, Don Pedro, apodado el “Siete pulmones”, por su entrega, pundonor y resistencia.

En esa época el señor se desempeñaba como el Preparador Físico del club, el cual era dirigido por el “Míster” José Antonio Roca.

América era un verdadero trabuco, lo que le había valido ser el campeón de la mano de Don José.

En sus filas estaban entre otras figuras, Prudencio “pajarito” Cortés, Enrique Borja, Roberto Hodge, Guillermo “campeón” Hernández y por supuesto su líder, Carlos Reinoso.

Cada victoria era celebrada ruidosamente por nuestros amigos, quienes hacían burla y escarnio de los oponentes.

Empezaba el sistema conocido como “Liguilla” y de esa manera, el domingo 9 de julio de 1972, nos encaminamos para ver el vibrante encuentro precisamente entre los “millonetas” y el Cruz Azul.

En aquella ocasión la tripleta arbitral era encabezada por el inconmensurable Arturo Yamasaki, acompañado en las bandas por el teniente coronel Mario Rubio y mi padre, Arturo Brizio Ponce de León.

Instalados en las tribunas, presenciamos como la “Máquina celeste” despedazaba a su rival hasta meterle cuatro pepinos.

Cuando regresamos a la casa, buscamos a los muchachos y lo que encontramos fue una caterva de ardidos, quienes afirmaron no haber visto el partido.

Desde entonces y con escasas y honrosas excepciones, cuando el América gana, salen los aficionados hasta debajo de las coladeras, pero si pierden, no se enteran hasta que se les informa.

Uno de los amores más grandes que tengo en la vida y que me genera un gran orgullo es Arturo mi hijo.

Sin embargo, tiene el tremendo defecto de ser americanista y no hace excepción al “modus operandi” de la fanaticada. Festeja victorias y las derrotas le pasan, literalmente, desapercibidas.

Ya hablando en serio, nadie le puede quitar un ápice de grandeza al “Ame”.

Sus jugadores son de raza y están acostumbrados a una exigencia total.

Hoy no la están pasando bien, tras un inicio de pesadilla con cuatro derrotas en seis partidos, fracaso incluido en la Leagues Cup.

Seguro estoy que va a levantar, básicamente porque sus jugadores son de probada calidad, gran mentalidad y su Técnico es muy bueno.

La bronca es que ahora que empiecen los buenos resultados, surja de nuevo ese “bullyng” futbolero a que son tan asiduos sus seguidores.

Se llevan y no se aguantan. Les gusta hacer, pero…que no les hagan.

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Sobre el autor

Arturo Brizio Carter
Arturo Brizio

Analista Deportivo y Conferencista

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