Por esas cosas raras que solo pueden suceder en el futbol mexicano, la Liguilla, luego del obligado parón por la fecha FIFA y el Play-in, por fin arrancó.
En total, son ocho partidos, cuatro a la ida y otros tantos a la vuelta.
Los cuatro equipos que quedaron hasta arriba en la tabla de posiciones, tienen el derecho a elegir día y hora para tramitar su eliminatoria, con la ventaja de recibir el cotejo definitivo.
La lógica indica que se jugaran dos juegos miércoles y sábado, así como otro par de llaves jueves y domingo.
Pues fíjese que nones, para los preguntones.
Toluca, Tigres y América, se aferraron a jugar el mismo día y los responsables de la LigaMx, que no son más que empleados de los dueños, se quedaron como el chinito, nomás milando.
El reglamento tendría que tener “candados” para evitar este tipo de tropelías que, además, atentan contra la industria y el negocio de estos Zares.
Si no de ponen de acuerdo para quedar en pares los juegos, entonces el derecho a fijar día y hora debe quedar exclusivamente en manos del líder y del equipo que quedó en segundo lugar.
Las lenguas de doble filo aseguran que fueron las Águilas quienes armaron el despiporre. Vaya usted a saber.
Ya en los partidos, Toluca mostró su jerarquía y poderío al sobreponerse a un gol tempranero, para acabar dando vuelta al tanteador y dejar a Bravos, una misión que parece francamente imposible, pues no basta con ganar en el “Nemesio Diez”, sino hacerlo por margen de dos anotaciones.
América se fue a meter al “Gigante de acero” y regresó con las manos vacías.
A Rayados le perdonaron sendas expulsiones, una por la plancha que el “Tecatito” Corona le puso a Álvaro Fidalgo y la otra por un patadón que le propinó Ricardo Chávez a Brian Rodríguez.
Las dos acciones fueron sancionadas por el juez, Rafel López Valle con tibias tarjetas amarillas y el VAR nunca sugirió la revisión en cancha.
En la cabina estaba Adonai Escobedo y me parece que los dos, verán el resto de la postemporada por la televisión.
Al América nunca se le puede dar por muerto. Anotar dos goles parece sumamente factible, el problema es que Monterrey no le haga ninguno.
Muy triste que su técnico, André Jardine, siga hablando, a la menor provocación, del arbitraje.
Irrespetuoso, calificó el trabajo del colegiado como “una vergüenza”.
Finalmente, Xolos fue anfitrión de los Tigres.
Y ¡oiga usted! Como decía Paco Malgesto, que clase de planteamiento diseñó Sebastián Abreu y que manera de ejecutarlo por sus futbolistas.
Los once en la cancha jugaron, si se me permite, un juego perfecto, haciendo parecer a los dirigidos por Guido Pizarro, unos inofensivos mininos.
Aun con ausencias y lesiones, los fronterizos tuvieron, además, la contundencia para dejar la balanza muy de su lado, al endilgarles tres pepinos a los regios.
Por supuesto que nada está decidido, pues faltan 90 minutos en el “Volcán”, pero por lo pronto…¡que mordida!