Se están jugando, como seguramente usted sabe, dos torneos de futbol a nivel internacional, prácticamente de modo simultáneo y en el territorio de los Estados Unidos.
Uno es la llamada Copa Oro, sancionada por la Concacaf y que aglutina a las mejores selecciones de Norte, Centroamérica y el Caribe.
El otro, apadrinado por la FIFA, es el Mundial de Clubes, que se juega por primera vez bajo el formato de 32 equipos.
La verdad, parece un despropósito el hacer coincidir este par de eventos, sobre todo porque la Copa Oro tenía la fecha prevista desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, la FIFA, con ese carácter piratesco que los caracteriza, agandalló el calendario y la seducción de los estadios y los billetes verdes para dar un “albazo” y hacer su torneo cuando y donde le vino en gana.
Decía mi Padre, Don Arturo Brizio Ponce de León: “El jefe no siempre tiene la razón, pero siempre es el jefe” y don Gianni Infantino adoptó el dicho como propio.
Las comparaciones son odiosas pero, en este caso, necesarias. El nivel del torneo regional es muy pobre, con partidos de una calidad futbolística bastante mala, arbitrajes rancheros y una pésima organización.
Imagine usted que, de la fase de grupos al siguiente partido de Cuartos de Final, cada selección tuvo que esperar ¡una semana!, lo que no sucede en ningún campeonato serio.
El próximo fin de semana tendremos cuatro partidos, a matar o morir, que serán: Panamá vs Honduras, México frente Arabia Saudita, Canadá con Guatemala y Estados Unidos haciendo los honores al cuadro de Costa Rica.
Tres directores técnicos mexicanos están en la justa, como Javier Aguirre, responsable del tricolor, Miguel Herrera, convertido en el guía de los ticos y, finalmente, el “Flaco” Luís Fernando Tena, quien ha hecho milagros con el cuadro chapín.
En la otra pista, están algunos de los mejores equipos del orbe. Aunque muchos fuimos escépticos, la realidad es que está resultando todo un éxito el Mundial de equipos.
Se juega a temperaturas y horarios despiadados, no todos los estadios se han llenado y son frecuentes las interrupciones por el mal clima, pero aun así, el nivel mostrado va creciendo y eso que todavía faltan los juegos de alta definición.
La decepción han sido los equipos argentinos. Se fueron por la puerta de atrás y como siempre, haciendo escándalo y armando camorra.
Lo de Boca Juniors fue un papelón. Primero se dijeron perjudicados por el árbitro mexicano ante Benfica. Luego cayeron ante el Bayern Münich y terminaron empatando con el Auckland City, un equipo semiprofesional, integrado por profesores de educación física en su mayoría.
River Plate se fue al caer ante Inter de Milán, con bronca al final.
Por México, Pachuca quedó eliminado y Monterrey sigue con vida. Ahora su rival es el Borussia Dortmund de Alemania, partido que se jugará en Atlanta, Georgia.
En fin, con sus asegunes, esto continuará y hay que seguir disfrutando de este… par de copas.
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