Bajo la lupa: O te vale

Deportes
Arturo Brizio
opinion_brisio.jpg

Los tiempos que corren son convulsos. No hay manifestación del quehacer humano que no esté tocado por el conflicto. Esto es mundial, pero en nuestro país el asunto ha tomado aspectos dramáticos.

Estas semanas hemos sido testigos de un fenómeno digno de estudio: La forma en que millones de personas se han volcado ante el televisor, las redes sociales, las reuniones de café y la sobremesa familiar en torno a un programa que detalla 24/7, la vida privada de un grupo de “famosos”.

Esto por supuesto no es nuevo. El primer antecedente fue “Big Brother”, en el lejano 2001, bajo la conducción de Adela Micha.

El concepto de los “reality shows” es bastante rentable. Los ha habido de diferentes clases y con todo tipo de participantes.

La fibra a tocar es la identidad con el espectador.

Imagino que tras una ardua búsqueda, la producción del evento busca los perfiles que pueden seducir a los televidentes.

Una razonable paridad de género, algún excéntrico, rango de edades abierto y un contrato que debe de contener un abultado clausulado.

De los cientos de shows que han transcurrido desde el primer “Gran Hermano” hasta hoy, un puñado de mujeres y hombres saltaron a una fama que al final, resultó efímera.

En cambio, a algunos que ya tenían una carrera cimentada, les costó sangre, sudor y lágrimas recuperar lo perdido en esas semanas de sobre exposición.

El caso es que este tipo de emisiones, puestas en un canal de amplia difusión, se convierte en un apetitoso bocado para los patrocinadores, un producto de fácil digestión para el público y un cheque al portador para la televisora.

Por momentos fue menester que los habitantes de la casa fueran figuras de la farándula o deportistas notorios.

Con el advenimiento masivo de los llamados “influencers”, la familia televisiva se asoma a formas de pensar, ser y comunicar que llegan incluso al escándalo y a una visión 360 en que nada queda a la interpretación.

Quizá el interés que ha despertado esta emisión radique en la absoluta falta de escrúpulos y decoro de varios de sus participantes.

Llamó la atención la figura de un individuo que se dedicó sistemáticamente al insulto, la provocación y la falta de respeto a todo y a todos.

Misógino, agresivo, burlón, buscó el rincón vulnerable de sus adversarios cayendo incluso en el escarnio.

Sus comentarios hicieron que empresas con valores éticos practicados desde siempre, retiraran sus patrocinios.

El programa más visto de la historia, se quedaba sin socios comerciales.

Por ello, la empresa televisora decidió rescindir el contrato y retirarlo de la casa.

Lo que escapa a mi entendimiento es que haya tenido que se por temas comerciales la baja de este patán, en lugar de dar el peso específico a sus agresiones machistas.

En un país donde el feminicidio ocupa un lugar preponderante y la violencia de género es una constante, es la fuga de anunciantes el detonante de la expulsión.

Como dice su slogan: “tienes el valor…o te vale”.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora