Hoy se inauguran en París los Juegos Olímpicos. Hay que esperar cuatro largos años para que se den cita, en pos de la gloria, los mejores atletas del orbe.
Por primera vez, la ceremonia inaugural será fuera de un estadio. El escenario será toda la ribera del río Sena, en algo espectacular y novedoso, con todas las dificultades que ello entraña, incluyendo el delicado tema de la seguridad.
Cada inauguración tiene lo suyo y las ciudades sede se esmeran en superar a todas las anteriores. No dudo que esta será inolvidable.
Sin embargo, déjeme contarle acerca de los Juegos Olímpicos de México 68.
Las personas de mi rodada se van a acordar perfecto y las generaciones más jóvenes se pueden enterar de cosas que a lo mejor, con todo y el internet, wilkipedia, X, el hashtag y la abuela que los parió, no tienen idea que sucedieron.
La apertura fue el 12 de octubre en el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.
El país estaba sacudido porque diez días antes se había producido una masacre contra estudiantes, en la trágica noche de Tlatelolco.
A pesar de ello, el Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, declaró formalmente inaugurados los Juegos.
El público tenía fundadas esperanzas en que, como locales, nuestros atletas tendrían una actuación histórica, pero eso sí, dos medallas de oro estaban “cinchas”: La de futbol y la 1500 metros libres en natación.
La selección de balompié estaba integrada, por vez primera, por jugadores profesionales que militaban en la Primera División y Guillermo Echevarría venía de implantar el récord mundial en esa distancia en la alberca de santa Clara, California.
El tricolor perdió en Semifinales con Bulgaria y en la disputa por el bronce, cayó goleado ante Japón, humillación sufrida en el sagrado césped del estadio Azteca.
A Memo se lo comió el pánico escénico y llegó detrás de la ambulancia. Hoy, en gloria está.
Esa misma alberca olímpica vibró con la hazaña de un chavito de 17 años. Felipe “Tibio” Muñoz ganó el metal dorado en los 200 metros estilo pecho enloqueciendo al país.
Otro ídolo para el público fue el sargento José Pedraza quién obtuvo la medalla de plata en los 20 kilómetros de marcha. Su denodado esfuerzo por alcanzar, casi trotando en el tartán de C.U. al ruso Golubnichy, le puso las lágrimas a flor de párpado a más de uno en la tribuna y por la televisión.
Álvaro Gaxiola en clavados, Pilar Roldán en esgrima, Maritere Ramírez en natación así como los pugilistas Ricardo Delgado, Antonio Roldán, Joaquín Rocha y Agustín Zaragoza, completaron el cuadro de nueve medallistas, tres de oro, tres de plata y tres de bronce.
Fueron días inolvidables, yendo al Azteca al fut o a Ciudad Universitaria al atletismo con mi hermano y mi papá.
Del resto de las disciplinas, nos enterábamos por la magia de la televisión y la sapiencia de enormes locutores de aquellos ayeres.
Miraré con atención París 2024, pero voltearé con frecuencia al pasado, con…mis Juegos Olímpicos.
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