Bajo la lupa: Llanto merengue

Deportes
Arturo Brizio
opinion_brisio (1).jpg

El futbol español parece empeñado en sumir al arbitraje en una crisis de credibilidad.

Uno de los clubes más importantes, como lo es el Real Madrid, se queja constantemente de una persecución por los hombres de negro que, según su dicho, se han confabulado para perjudicarles.

Todo arrancó en el juego ante el Espanyol de Barcelona cuando el defensor Carlos Romero, realizó una entrada muy fuerte, con todas las agravantes, sobre la humanidad de Kylian Mbappé.

El juez del encuentro sancionó la acción con tarjeta amarilla y el VAR no le sugirió la revisión en cancha. Para que se desencadenara una tormenta perfecta, el propio defensor de los “Periquitos” marcó el gol de la victoria.

La prensa afín a los blancos, el canal de televisión que el club posee, sus dirigentes y el entrenador Carlo Ancelotti, generalmente mesurado, formaron un coro de ayes y lamentos.

El comunicado enviado a la Real Federación Española y al Comité Técnico de Árbitros no tiene precedente en la historia del balompié ibérico.

Vino luego el Derby de la capital y se sancionó un penal por un claro pisotón del defensa madridista Tchouaméni, el cual sí fue revisado por el VAR.

El escándalo continuó y se hicieron aseveraciones de corrupción, manipulación de resultados y la teoría conspirativa para seguir asolando a las huestes del Madrid.

Este fin de semana, se metieron al estadio El Sadar, de Pamplona, donde el arbitraje jugó un papel fundamental.

Otra vez un pisotón en el área, ahora de Eduardo Camavinga con asistencia del VAR, para el gol pamplonica.

Además, el juez Munuera Montero echó de la cancha en el primer tiempo, por roja directa, a Jude Bellingham.

Parece que el inglés, quién es un pájaro de cuenta por sus protestas, provocaciones e insultos a rivales y jueces, mandó directamente al diablo al colegiado, usando un lenguaje inapropiado.

El Madrid pedía en cada jugada en el área rojilla que se marcara penal y el árbitro se mostraba impávido.

El juego acabó con empate a un gol y otra vez, las plañideras se vistieron de blanco para clamar justicia.

En muchísimas ocasiones hemos escuchado que al Real Madrid le ayuda el arbitraje.

Es un poco el fenómeno que se da en México con el América.

Lo peor es que este tipo de infundios los promueven personas que trabajan dentro del futbol y generalmente, sin aportar una sola prueba de sus dichos.

Decir que el arbitraje, cualquiera que sea su nacionalidad, está manchado, requiere de una probanza plena e indubitable que señale, además, a los culpables.

Cierto es que el caso “Negreira”, en que el Barsa pagó ingentes cantidades a un miembro del Comité arbitral por una supuesta asesoría, tiznó el prestigio de la Federación y no ha sido suficientemente aclarado.

Pero de ahí a que se afirme que todo está podrido, media un océano de distancia.

El Real Madrid es demasiado grande como institución para andar, como la zarzamora, llora que llora por los rincones. Basta ya del…llanto merengue.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora