Bajo La lupa: Llamado Chicharito

Deportes
Arturo Brizio
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La llegada de Javier Aguirre al timón de la selección nacional ha abierto la puerta a una serie de posibilidades.

La más importante es la apertura para jugadores que, prácticamente, estaban borrados de la lista.

El primero de ellos se llama Javier Hernández.

El jugador de Chivas había sido cepillado por Gerardo “tata” Martino por supuestos actos de indisciplina.

La FEMEXFUT nunca aclaró la especie ni tampoco emitió un comunicado al respecto.

Simplemente, se le dejó de convocar.

Parecía un lujo que en un equipo carente de goles, como el Tricolor, se pudiera prescindir del goleador histórico.

En medio de ese deporte maravilloso, practicado asiduamente en nuestro país y que se llama rumorología, se habló de todo menos de la verdad.

Hasta la fecha, nadie ha sido capaz, incluso los avezados periodistas cercanos a la selección, de dar una versión veraz o por lo menos, creíble.

Los hechos son que Javier ha venido en un declive personal y deportivo.

Se habló de conflictos conyugales, de una extrema dependencia de su coach de vida, un farsante de nombre Diego Dreyfus y además, una severa lesión de rotura de ligamento cruzado, la más temida por lo futbolistas de cualquier edad.

En ese proceso su club, El L.A. Galaxy de la MLS, anuncia que no renovará el contrato al mexicano y, de manera providencial, aparece su equipo de origen, las Chivas Rayadas del Guadalajara a anunciar su repatriación.

Esta situación se presenta bajo la cabeza en la dirección deportiva del chiverío del español Fernando Hierro, cargo que abandonaría intempestivamente seducido, seguramente, por el olor de los dólares para ir a Arabia Saudita.

A lo que quiero llegar es que no fue una puntada o solo se le ocurrió al dueño del rebaño, Amaury Vergara.

Fue una decisión pensada, sopesada y ejecutada desde el punto de vista mediático, comercial y deportivo.

Sin embargo, los resultados han sido adversos para ambas partes.

Hernández no ha sido solución, sus goles han caído a cuentagotas, se cuestiona su compañerismo y liderazgo, así como su salud.

¿Qué espera Javier Aguirre en caso de convocarlo?

Sabiendo del colmillo del “vasco”, quizá dejar contento al respetable dando la enésima oportunidad al tapatío.

También existe la posibilidad de que se reencuentre con el gol y los bonos de ambos tengan una importante revaluación.

El riesgo es alto, sobre todo para el jugador, ya que un paso con pena y sin gloria por el combinado nacional, puede significar el acabose de una carrera que ha sido, indiscutiblemente, brillante.

Si es requerido para los amistosos en puerta, sería una obligación de Aguirre alinearlo.

La bronca es que la forma física y futbolística del atacante mexicano so son las óptimas.

Los fans del cuadro rojiblanco exigen su incorporación.

Sus detractores ansían su fracaso.

Sería un muy triste colofón que, previo al Mundial en nuestro país, se terminara la leyenda de un ídolo…llamado chicharito.

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