Bajo la lupa: La cruda

Deportes
Arturo Brizio
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Luego de perder la Gran Final de la Nations League ante los odiados gringos, al público en general le ha pegado una especie de resaca, ese singular malestar que, dicen los que saben, le zumba a la persona cuando se le pasan las cucharadas en el tema de la ingesta del alcohol.

El análisis cae desde el ramplón “fuera el Jimmy”, hasta pedir la cabeza del Alto Comisionado, Juan Carlos Rodríguez.

La realidad es que en nuestra sociedad, no hay mesura para la crítica ni para el elogio.

Hoy, que está de moda el tema político, en una reunión nadie puede opinar favorablemente de la gestión del presidente sin que alguien brinque y, de manera incluso agresiva, se le vaya encima.

Decía mi amigo Pablo Salazar Jr. que las fiestas de los mexicanos hoy, se desarrollan en el marco donde una mitad quiere convencer a la otra de que están bien pendejos.

Volviendo al tema deportivo, considero que estamos ante una crisis de talento al interior del balompié azteca.

Si a eso le sumamos la proliferación de extranjeros en cada alineación, queda poco margen para el desarrollo del futbolista nativo.

No recuerdo una selección tan poco emblemática como la actual.

El abono de la prensa es muy pobre. La estridencia ha ganado el lugar al análisis ponderado y serio.

Las redes sociales, selva indómita, tunde a todos por igual, pero se nos olvida que lo que hoy urge son soluciones.

Lo que menos tiene un seleccionado nacional es tiempo. A diferencia del trabajo en un club, las concentraciones son cortas y es muy complicado que el futbolista asimile la idea del entrenador, como quiera que este se llame.

Por ello me resulta incomprensible que se presente una lista de 40 jugadores.

¡Por Dios, si no somos Brasil!

Ese abaratamiento de la casaca verde, en el que el futbolista se la acaba creyendo, le ha pasado una carísima factura al futbol mexicano.

Luego viene, so pretexto de “ver” jugadores, que el estratega cambie alineaciones, a veces completas, de un partido a otro.

Vuelvo al concepto TIEMPO. No lo hay, entonces el remedio que propongo es el siguiente, aunque ni en la mesa de la cantina mis cuates me lo hayan pedido.

La ratificación de Jaime Lozano tiene que ser real.

Déjenlo chambear. Ahora, el Jimmy tiene que dejarse de sueños guajiros, entender que tiene que sacar raja de lo poco que hay y de ahí, armar un equipo que funcione como tal, un relojito acorde al sistema de juego.

Eso solo se logra repitiendo alineaciones. 18 futbolistas comprometidos a muerte.

Hace años ganó un modesto club colombiano, Once Caldas, la Copa Libertadores. Lo mismo sucedió con Grecia, erigiéndose monarca de la Copa Europea de Naciones. No eran los mejores, pero supieron sacar raja y mostrar la mejor versión de sí mismos.

El otro aspecto a trabajar es el mental. Sin caer en el chicharismo ramplón de “pensar cosas chingonas”, sí penetrar en el subconsciente del futbolista para que se ubique y entienda que lo puede conseguir, con base en el trabajo diario.

Hay que curarse…la cruda.

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