Llegó el día para el que viven los fanáticos del futbol americano. El Súper Tazón presentó su edición LVIII y el encuentro no pudo resultar más emocionante.
Usted seguramente vio el partido y si no, las reseñas de los expertos le harán una radiografía de lo sucedido allá en Las Vegas.
Uno de los ingredientes extra cancha que rodearon al Súper Domingo fue la presencia de la estrella Taylor Swift. La expectación radicaba en el hecho de que había dado un concierto en Tokio, Japón y hasta apostar si le daría tiempo de cruzar casi una decena de husos horarios para llegar a su cita con el destino.
Se ha dicho que esta cantante se convirtió en el amuleto de los Jefes de Kansas, donde juega su novio, el receptor Travis Kelce.
Pues resulta que en pleno partido, este energúmeno encaró e incluso empujó al entrenador en jefe de su equipo, el señor Andy Reid, en algo que no suele verse alrededor del emparrillado.
Creo que nadie puede dudar de la calidad del número 87 de los hoy monarcas, pero este tipo de acciones no se pueden consentir, tolerar y mucho menos aplaudir en una cancha o en cualquier sitio donde se agreda a la autoridad.
He conocido durante años a personas que practicaron el deporte de las tacleadas, ya sea en su escuela, ejemplo Gamos del CUM, así como quienes llegaron a la Liga Mayor en nuestro país y uno de sus orgullos es precisamente la disciplina que se inculca desde los entrenamientos y por supuesto, en los partidos.
Mi alarma crece cuando me tiro un clavado a las redes sociales. En esta jungla, llena de acomplejados, se hace mofa de la situación, se elaboran memes y se enaltece al agresor como si su actitud hubiera detonado el regreso de su equipo al marcador.
En el futbol soccer se cuentan historias de incidentes entre entrenadores y futbolistas, pero pertenecen a un remoto pasado.
Dicen que Carlos Gómez, recio defensor central del León, tendió en el pasillo del autobús a su técnico, el brasileño José Gómez Nogueira.
También se habla de que el director técnico argentino Roberto Saporitti se agarró a madrazos, en pleno entrenamiento, con el astro chileno Ivo Bassay en el Necaxa.
Recientemente se especuló sobre si el “Pocho” Guzmán le había abierto la ceja a su entrenador Velijko Paunovic, lo cual ha sido desmentido por el propio jugador.
Soy un ferviente creyente en el respeto a las jerarquías. Si yo fuera directivo de los Chiefs, el tal Kelce estaría hoy de patitas en la calle.
Por el contrario, señorial la actitud de Míster Reid. No perdió la compostura ni se desquitó dejando en el banco al majadero e incivil sujeto.
También, si tuviera algún parentesco con la Taylor, le diría: “aguas, hijita, con este cabezón”.
Si puede perder los bártulos de esa manera, no te espantes si un día, por quítame allá estas pajas, te mete un bofetón.
No creo que la disciplina en un grupo, cualquiera que este sea, pueda negociarse.
Lo que vimos fue una absoluta… falta de respeto.
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