Ir al contenido principal

Bajo la Lupa: Están en su derecho

Deportes
ARTURO.jpg
Bajo la Lupa: Están en su derecho

El pasado sábado se reabrieron las puertas del mítico estadio Azteca, hoy bautizado con el nombre de una institución bancaria. La selección nacional hizo los honores a una visita ilustre: el cuadro representativo de Portugal. Originalmente, la gran expectativa era la de ver, en vivo y a todo color, a uno de los mejores futbolistas del orbe, como lo es Cristiano Ronaldo.

Desgraciadamente, CR 7 sufrió una lesión en la Liga saudita donde actualmente juega, lo que lo marginó del compromiso. Aun sin su refulgente estrella, el cuadro lusitano es de los más poderosos en el mundo balompédico actual. Tres o cuatro de sus jugadores, integrarían un once ideal, sin duda alguna. Al partido le faltó el gol y considero que los de la península ibérica no se emplearon a fondo.

Quizá la altura de la Ciudad de México, la contaminación o el miedo a sufrir una lesión que los sacaría del Mundial. El cuadro mexicano se mostró voluntarioso, con escasa llegada y ese mal endémico que es la falta de gol. Armando González tuvo la más clara oportunidad, pero el cabezazo de la “hormiga”, se fue por un lado. La dichosa remodelación, cuentan los que fueron, no se nota.

El operativo policial para el ingreso, un verdadero calvario, digno de Semana Santa. Cerrar el paso vehicular a los estacionamientos, una barbaridad y las calles aledañas al “Coloso de Santa Úrsula”, parecen bombardeadas. Solo a algunos invitados VIP, se les permitió el ingreso a bordo de su vehículo, entre ellos, Cuauhtémoc Blanco, captado al volante de una camioneta negra.

El público que abarrotó el lustroso inmueble es aquel que no asiste regularmente al estadio. Y la razón es muy sencilla: no cualquiera puede pagar el exorbitante precio de las entradas. O sea que, en buen español, el que tiene más saliva, traga más pinole. Resulta conmovedor ver a miles de personas, en un coro monumental, entonar las notas del Himno Nacional.

Esa misma muchedumbre, durante el partido, canta el “Cielito Lindo”, como si en ello le fuera la entrada al paraíso. Como no caían los tantos y el juego se tornaba aburrido, la turbamulta arrancó con los olés a favor de los lusos, el abucheo contra el tricolor y el grito discriminatorio para el guardameta local, Raúl “tala” Rangel.

Los jilgueros con micrófono y otros matraqueros en favor de la selección han puesto el grito en el cielo, tachando a la afición de traidora y villamelona. Otros, defienden a aquellos que compraron su boleto a decir, pensar y hacer lo que les venga en gana. Vivimos tiempos de polarización.

Particularmente, sigo creyendo que la libertad y el derecho de una persona encuentran el límite donde empiezan ambos conceptos de la otra. La más elemental educación exige otro tipo de comportamiento, sin coartar la capacidad crítica de uno o muchos aficionados. Pero el insulto soez, la burla, los olés, los abucheos y el absurdo chiste de gritarle al portero, me deja la duda si, realmente, están en su derecho

Sobre el autor

Arturo Brizio
Ver biografía