Los personajes públicos deben, casi por fuerza, a renunciar a gozar de una vida privada.
En el deporte surge a menudo este fenómeno pero quizá donde se presenta con mayor frecuencia sea en el mundo de la farándula.
A veces no se entiende a cabalidad que una persona busque denodadamente la fama para luego andar escondiéndose de los reporteros y fotógrafos pero bueno, así consideran que debe ser.
En el futbol, uno de los puestos más difíciles y expuestos a la crítica es el de director técnico de la selección.
Así como nuestro Himno Nacional dice: “un soldado en cada hijo te dio”, pareciera que en una reencarnación, Don Francisco Bocanegra le hubiera cambiado la letra para que rezara: “un técnico en cada hijo te dio”.
La ligereza con que se juzga al entrenador del tricolor es pasmosa.
El grueso de la afición está en su derecho y además, lo hace a la luz de los resultados, pero que los denominados “expertos” clamen por su cabeza a cada revés me parece inadmisible.
Quizá por ello cambian tanto su personalidad.
Desde mi querido y admirado Doctor Miguel Mejía Barón, pasando por Manolo Lapuente, Javier Aguirre, Juan Carlos Osorio y Gerardo Martino, se ponen un caparazón ante la crítica y parecen desdeñar hasta la constructiva, que también la hay.
Enrique “ojitos” Meza llegó por aclamación y no tuvo tiempo ni de montar en su caballo. A lo mejor por eso no se le notó el cambio de talante.
El único caso en que los ramalazos de la prensa no hicieron mella fue con el gran Velibor Milutinovic.
Dotado de una cachaza monumental, Bora le daba el avión a todo mundo, repitiendo como mantra su famoso cliché: “yo respeto”.
El actual encargado de adiestrar al combinado nacional, como todo mundo lo sabe, es Jaime Lozano.
No ha sido fácil para él tratar de sacar a flote un barco hundido en Qatar y rematado con el desbarajuste que armaron, de manera absurda algunos dirigentes, para traer a Diego Cocca.
Me gusta el temple del Jimmy. Desde el momento en que aceptó sentarse en el banquillo en forma de interino.
En este naciente 2024, que aprovecho para desearle lo mejor a usted, amable lector del Diario de Morelos, México jugará dos importantes torneos, a saber: la Nations League Final Four, donde está instalado en semifinales y enfrentará a Panamá y la Copa América.
Sin embargo, la mejor versión de Lozano es la que muestra como esposo y padre de familia.
Su hijo mayor fue diagnosticado con autismo y su madre, Catalina Serna, es una luchadora incansable por la inclusión de Luca y demás niños con esta condición.
Ojo, no se trata de mezclar las preñadas con las paridas. El trabajo de Jaime debe juzgarse y analizarse a fondo, como el de cualquier profesional.
Lo que quiero dejar plasmado en esta colaboración es la admiración que siento por esa familia y patentizar que en muchas ocasiones, perdemos de vista…el lado humano.
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