Pocas sillas son tan ardientes como la que ocupa el entrenador de un equipo de futbol en la LigaMx.
Según la estadística, un director técnico es removido de su cargo cada seis meses, en promedio, en nuestro país.
Aun así, no somos el balompié con mayor rotación. Esos mismos análisis arrojan que es Perú la nación más impaciente en este rubro con un despido o cambio cada tres meses.
Hay una serie de clichés que se han convertido en mantras, mitos o verdaderos mandamientos para dueños de clubes, medios de comunicación y el público en general.
“El técnico es esclavo del resultado”. “Un entrenador es tan bueno como su último partido”. “Un buen director técnico jamás deshace la maleta”. “La cuerda se rompe por lo más delgado”. Y así hasta el infinito las frases que justifican los golpes de timón en esa delicada función.
La realidad es que pocos equipos se manejan con un real criterio empresarial.
Otro fenómeno curioso es que el mismo magnate que es una fiera en su campo, cuando se trata de un club de su propiedad, se vuelve loco y deja de aplicar las políticas económicas y administrativas que llevaron al éxito a su empresa.
En una empresa sólidamente estructurada, un cambio en la cabeza de la organización no tiene porqué resultar traumática.
Simplemente se respetan los procesos y el nuevo director se adapta al proyecto, no al revés, como suele ocurrir en este mundo de locos llamado futbol.
Dos situaciones han llamado mi atención: La primera, es que el 30% de los equipos estrenaron entrenador en el presente torneo, o sea, seis de dieciocho.
La otra, es la escasez de talento mexicano, puesto que solo cuatro clubes confiaron el barco a estrategas nacionales.
En el primer apartado tenemos a Guadalajara que trajo a Fernando Gago, quien busca imprimir un estilo ofensivo. Lleva un punto.
Martín Anselmi llegó a Cruz Azul y ya protagonizó una polémica. Un punto hasta ahora.
El Atlas apostó por Beñat San José quién viene de fracasar estrepitosamente con Mazatlán. Un puntito nada más.
Toluca sentó en el banco del infierno a Renato Pavia, que ya había dirigido al León. Cuatro puntos, su cosecha.
León confió en Jorge Bava.
Difícil juzgar con solo un partido jugado.
A Pumas lo desdeñó el “turco” Antonio Mohamed y dejaron a su auxiliar Gustavo Lema. Debería haber cierta continuidad. Una de cal y otra de arena hasta el momento.
A los mexicanos no les auguro que hagan huesos viejos.
Quizá la sorpresa sea Necaxa y Eduardo Fentanes con dos victorias, pero Xolos de Miguel Herrera; Puebla, con Ricardo Carbajal, y Juárez, de Diego Mejía, considero que pronto pedirán auxilio y será otro foráneo, nuevo o reciclado, quien tome las riendas de esas instituciones.
Incluso a nivel selección nacional, si a Jaime Lozano no lo acompaña la victoria, puede todavía ser removido de ese maldito…banquillo
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