La semana pasada diversos medios nacionales ventilaron la noticia de que, muy probablemente, se realizarían cambios en la estructura del arbitraje mexicano.
Incluso se llegó a decir que su titular, Armando Benito Archundia Téllez tenía los días contados.
Esto nació a raíz de que dos connotados árbitros en retiro, cada uno por su lado, se habrían entrevistado con un alto mando federativo para entregar un plan de trabajo y ser contratados en el cargo de presidente de la comisión de árbitros.
Los sujetos de que hablamos tienen en común que ambos portaron en su momento gafete de FIFA y representaron a México en Mundiales.
El primero de ellos, con sobrenombre que alude a un personaje del icónico programa de televisión “Chiquilladas”, tiene en su historial un título que lo acredita como director técnico expedido por la UEFA, por lo que podría dirigir a cualquier equipo en Europa.
De hecho ya había sido nombrado por el Salamanca de la Segunda División en España, durando en su encargo tres días.
También laboró para el comité arbitral de FIFA, siendo despedido ignominiosamente.
Se vende como el “Árbitro Entrenador”, trabajó recientemente para la televisión, siendo también corrido y enfrenta un proceso judicial por violencia intrafamiliar en contra su esposa e hija.
Su proyecto contempla, además de encabezar a los nazarenos, la destitución del Instructor e incluso pidió la cabeza del Preparador Físico.
En algún momento bajo mi gestión, estuvo en mi oficina para pedir trabajo.
El otro implicado es el más acérrimo enemigo de los árbitros mexicanos.
Desde su sección en un programa deportivo, los destroza semana a semana, sin más fundamento que su viciada opinión o sus fobias.
Totalmente desactualizado, cada semana otros especialistas le tienen que corregir la plana, pero el daño en cuanto a desorientar al público ya está hecho.
Ha negado reiteradamente que busque la “silla grande” del arbitraje, pero también solicitó empleo conmigo y ahora fue a ofrecerse.
Interesante sería saber qué piensan de esto sus patrones en la cadena televisiva donde hasta hoy presta sus servicios.
Ahora la FEMEXFUT niega que esto haya sucedido.
Diversas fuentes consultadas, de la más alta credibilidad, afirman que las entrevistas existieron y que fue Ivar Sisniega quien los recibió.
No soy amigo de Armando Archundia ni tendría por qué serlo. Tenemos diferentes formas de ver el arbitraje y no hay nada, desde el punto de vista cultural, que nos identifique.
Sin embargo, me parece de la más baja estatura moral y ética andarle serruchando la silla a un colega, como intentaron hacerlo esta especie de “dúo dinámico”.
Con quien sí me unen lazos afectivos es con el Profesor Enrique Osses, (instructor en jefe) y le garantizo a usted, amable lector, que el arbitraje nacional está en las mejores manos.
Afortunadamente, en la Asamblea de Dueños celebrada en Dallas, se dio un espaldarazo a los dirigentes actuales, alejando a sombrerazos a aquellos que nomás andan…de zopilotes.
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