El canibalismo es usado, en sentido figurado, como un acto de ferocidad cometido en perjuicio de una persona o un grupo. En pocos ambientes se da tanto la antropofagia como en el balompié mexicano. Tampoco es privativo de algún componente en particular de la mal llamada “familia futbolera”.
Es, simplemente, una práctica fincada en los usos, las costumbres y la poca madre. André Jardine, director técnico del América, se ha convertido, de la noche a la mañana, en blanco de la crítica de propios y extraños. Tras un paso realmente sorprendente con el Atlético de San Luís, llegó al nido de Coapa, imprimiendo su sello al cuadro azulcrema.
Los buenos resultados llegaron pronto y contribuyó a levantar el trofeo, siendo el primer y único tricampeón en la era de los torneos cortos. Un equipo práctico, bien plantado atrás, con excelentes individualidades y mejor conjunto, basado en una preparación física a tope, dominó el universo de la Liga por dos años calendario.
Cuatro Finales consecutivas, ganando tres y cayendo en la cuarta ante Toluca, no puede llamarse casualidad.
América es, actualmente, un equipo en reconstrucción. A nivel directivo, se dio la baja de Diego Ramírez como director deportivo. Las lenguas de doble filo afirman que fue el entrenador quien le movió el tapete, con la finalidad de tener manga ancha, decidir las contrataciones y llenar al club de paisanos.
Uno de los puntales del equipo campeón fue sin duda, su líder y capitán Henry Martín, hoy relegado al banquillo por una lesión que no termina de sanar.
El “maguito” Álvaro Fidalgo decidió volver a la querencia y fichó con el Betis de Sevilla. Sin ser la figura que muchos quieren idolatrar, se trataba de un muy buen futbolista y que entendía perfecto su función en el esquema diseñado por el adiestrador amazónico.
El guardameta Luís Malagón, en algún momento señalado para cubrir los tres palos del tricolor, ha venido a la baja y la zaga en general, comete errores costosos.
Un titular indiscutible por la banda derecha es Kevin Álvarez, hoy blanco de la ira de la feligresía crema. La realidad es que está a años luz de como brilló en Pachuca.
Dejaron ir al “bufalo” Rodrigo Aguirre que tampoco era, digamos, una maravilla, con una discreta cuota goleadora. Buscaron el “fichaje bomba” en la persona de Raphael Veiga. Procedente de Palmeiras, se supone que es un completísimo artillero, veremos en un par de fechas su proceso de adaptación.
También procedente de Brasil, llega Vinicius Lima. Él viene de Fluminense y se desempeña como centro campista. Hay algunos que piensan que es demasiado similar a Veiga.
La actualidad no es la de un equipo de renombre. Navegando en décimo lugar, con solo ocho unidades, apenas tres goles anotados e igual número de recibidos, dan pie a que se hable, de manera muy ligera, de una crisis institucional.
Pedir la cabeza de Jardine es un despropósito teñido de ignorancia e insensatez… Ahora resulta.
