Cuernavaca, Morelos.- Las calles y avenidas del país se han convertido en un escenario cada vez más riesgoso para quienes se desplazan a pie. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con sede en la capital morelense, encendieron las alarmas al confirmar que México se aleja de la meta global de reducir a la mitad las muertes viales para el año 2030, posicionando a los caminantes como las principales víctimas de esta crisis vial.
Durante la conmemoración del Día Mundial del Peatón, los especialistas José Arturo Valdés Méndez y Elisa Hidalgo Solórzano explicaron que las lesiones por percances de tránsito ya representan un grave y creciente problema de salud pública. Este fenómeno impacta con mayor dureza a la población masculina, así como a adolescentes y adultos jóvenes en etapa productiva.
De acuerdo con cifras recopiladas por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut Continua) 2021-2024, se calcula que al menos una de cada 70 personas en el territorio nacional sufrió algún tipo de percance vial en dicho periodo. Esta proporción se traduce en más de 1.8 millones de personas lesionadas en caminos rurales y vialidades urbanas.
Estadísticas alarmantes y un repunte preocupante desde 2020
El panorama que revelan los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) entre 2011 y 2024 resulta impactante. En ese lapso perdieron la vida más de 221 mil personas por percances de tránsito en la República Mexicana. Lo anterior representa un promedio constante cercano a las 16 mil tragedias anuales.
El perfil de los fallecidos muestra una marcada disparidad social y demográfica. Ocho de cada 10 personas que pierden la vida son hombres. Asimismo, cerca de una tercera parte del total de las víctimas contaba con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. Además, casi seis de cada 10 fallecimientos ocurren en personas menores de 45 años.
Los investigadores enfatizaron que durante casi diez años México logró mantener una baja gradual en el número de decesos en la vía pública. Sin embargo, este avance positivo se rompió abruptamente a partir del año 2020. Desde entonces, el país registra incrementos anuales continuos superiores al cuatro por ciento en la cifra de víctimas fatales.
La urgencia de infraestructura y control para salvar vidas
Dentro del desglose por tipo de usuario, los transeúntes son quienes pagan el costo más alto con su vida en la vía pública. Detrás de ellos se ubican los ocupantes de vehículos ligeros, mientras que los conductores de motocicletas representan el grupo con el crecimiento de mortalidad más veloz en los últimos años.
Frente a esta delicada situación, los expertos del INSP remarcaron que el simple hecho de contar con leyes y reglamentos impresos no resuelve el problema en las calles. Para revertir esta sangrienta tendencia se requiere una intervención integral urgente en las ciudades del país.
Entre las medidas indispensables planteadas por los especialistas destacan el rediseño urbano de cruces y banquetas, la regulación estricta de la velocidad de los automotores, el refuerzo de la vigilancia en puntos críticos, la prevención del consumo de alcohol al volante y el fortalecimiento del sistema de atención médica prehospitalaria para brindar auxilio inmediato a los heridos.
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