Zarandeado por la inestabilidad laboral de sus trabajadores y la operatividad administrativa de su fábrica de azúcar, el ingenio de Zacatepec enfrenta una de sus peores crisis de los últimos años. Fechado el 24 de marzo, laye el comunicado del jefe de productividad y desarrollo del Corporativo Azucarero Beta San Miguel, encargado de la administración del ingenio. El documento está dirigido a la sección 72 del sindicato de la industria azucarera, y refiere los factores que desencadenaron la crisis. Destaca la baja productividad, los elevados costos de nómina, vicios operativos e ineficiencia de diversos procesos dentro de la planta.
No es la primera vez que el fantasma del desempleo se pasea en la zona cañera. ¿Pero con la diferencia de que en este caso causaría el cierre del ingenio? Lo que trae a cuento la siguiente historia, desconocida por las nuevas generaciones: El presidente Lázaro Cárdenas del Río concibió el ingenio de Zacatepec como un proyecto socialista que emancipara a los campesinos y los obreros por medio de una cooperativa. Pero ésta nunca funcionó como tal, puestos los gerentes por los presidentes de la República, no por el voto mayoritario de la asamblea de cooperativistas.
Tan poderoso política y económicamente era el ingenio, que el estado de Morelos tenía dos gobernadores; uno despachaba en el Palacio de Gobierno de Cuernavaca, y el otro, que era amigo del Presidente en turno, dictaba órdenes desde la gerencia del ingenio. Cuando llegaba el tiempo de zafra, los lugareños bromeaban diciendo que la fetidez del río era porque olía a dinero y no a causa de la contaminación por la descarga de los desechos de la molienda. Todo mundo andaba con la cartera repleta de billetes, y el comercio de la región rebozaba riqueza. Estaba también el equipo de futbol de Zacatepec, financiado por el ingenio y con el estadio lleno cada dos domingos, pues a los cooperativistas les descontaban de sus liquidaciones los boletos de entrada al estadio Agustín “Coruco” Díaz por anticipado. Pero nadie protestaba; la oncena de la franja le daba motivos de alegría a la fanaticada, pues cuando no se coronaba campeón formaba parte de la selección nacional. Además, la liga cañera con más de diez mil jugadores producía jugadores para dar y prestar.
Y todos contentos, metidos en el cuerno de la abundancia del ingenio el gobierno los obreros y los campesinos .... hasta el mal día que llegó a la Presidencia de México Carlos Salinas de Gortari y le echó el ojo a las paraestatales para privatizarlas y perpetrar el gran negocio con sus amigos empresarios delincuentes de cuello blanco y mañas negras. Cómplice del neoliberalismo dictado por Estados Unidos, Salinas mintió, pretextó que las paraestatales eran barriles sin fondo, lo cual era relativamente cierto, pero a la vez fuentes de ingresos para millones de personas en una gran parte del territorio mexicano. El grupo Scorpio compró otros y los ingenios de Zacatepec y Cuautla a precios de remate, con la sospecha de deslizar sumas adicionales por debajo de la mesa. Fue entonces que empezó lo desgracia de los campesinos y los obreros cañeros; despedidos de inmediato más de mil obreros de la fábrica de Zacatepec. Que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio y la industria azucarera entrara en crisis, fue la misma cosa. Estados Unidos empezó a inundarnos de fructuosa de maíz comprada por las industrias refresquera, dulcera, galletera, etc., y los ingenios se perfilaron al aniquilamiento. Luego vendría el “rescate” de los ingenios... y los grandes fraudes perpetrados por empresarios amigos del gran saqueador Salinas. Un negocio redondo parecido al de las autopistas que primero fueron privatizadas y luego reestatizadas. Los compradores se quejaron de que no les resultaron rentables y Ernesto Zedillo los complació, decretando el rescate carretero que fue a parar a la panza del Fobaproa… (Me leen mañana).
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