Atril: Turistear en Semana Santa

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Hacer eco­tu­rismo en Chal­cat­zingo es una buena idea, para cami­nar por los sen­de­ros y admi­rar la pirá­mide de pie­dras sobre pie­dras pega­das con arga­masa. Y de regreso al pue­blo de Jan­te­telco, visi­tar la casa donde vivió don Mariano Mata­mo­ros, si abierta está al público. El cura Mariano Mata­mo­ros y Guridi, que llegó al pue­blo en 1808 para ser­vir como sacer­dote y tres años des­pués se levantó en armas junto con los pobla­do­res para unirse a don José María More­los y Pavón.

De acuerdo con el his­to­ria­dor Samuel Her­nán­dez Bel­trán, espe­cia­lista en epi­so­dios de la Inde­pen­den­cia que tuvie­ron lugar en el terri­to­rio del des­pués estado de More­los, Mariano Mata­mo­ros es “uno de los sol­da­dos más pre­cla­ros y uno de los padres de nues­tra patria más gran­des”.

Nacido en la capi­tal de la Nueva España (hoy Ciu­dad de México) el 3 de agosto de 1770, Mata­mo­ros se formó como párroco, pero encon­tró su des­tino en la con­ti­nui­dad de la lucha que ini­ció el tam­bién cura Miguel Hidalgo y Cos­ti­lla el 16 de sep­tiem­bre de 1810. Des­pués de acom­pa­ñar a More­los en el Sitio de Cuautla de 1812, Mata­mo­ros siguió bata­llando hasta que final­mente fue cap­tu­rado y lle­vado preso a la cár­cel cle­ri­cal de la Inqui­si­ción de Valla­do­lid (More­lia)…

A la dis­tan­cia imita el per­fil de la cabeza de un gorila, pro­tu­be­ran­tes las cejas, apun­tando para un lado el hocico y para el otro la nuca. Es el Cerro del Chu­mil, tam­bién cono­cido como “Cabeza del Mono”, tiene una altura de 3 mil metros sobre el nivel del mar, es visi­ble desde varios kiló­me­tros a la redonda y se encuen­tra en el estado de More­los, espe­cí­fi­ca­mente en Chal­cat­zingo, muni­ci­pio de Jan­te­telco. Pero si esto no lo sabe mucha gente de Cuer­na­vaca, por igno­ran­cia, olvido o por­que en estos tiem­pos su “cul­tura” se reduce a los memes de redes socia­les, tam­bién ignora que una pieza del Chal­cat­zingo olmeca fue recu­pe­rada por México hace tres años.

Fue el enton­ces can­ci­ller Mar­celo Ebrard Casau­bón quien dio la buena nueva en su cuenta ofi­cial de Twit­ter. Escri­bió: “Me con­firma nues­tro cón­sul Jorge Islas desde Nueva York que la pieza olmeca más bus­cada por México ha sido recu­pe­rada y está a punto de retor­nar a su casa, de donde nunca debió ser sus­traída”.

El con­su­lado mexi­cano pre­cisó que el mismo día Islas firmó una carta de inten­ción con el rec­tor de la Uni­ver­si­dad Col­gate, Brian W. Casey, “para lle­var a cabo la repa­tria­ción de más de 2 mil bie­nes arqueo­ló­gi­cos, patri­mo­nio de la nación, que serán res­ti­tui­dos volun­ta­ria­mente en pró­xi­mas fechas”. Agregó: la pieza es una escul­tura en pie­dra de ori­gen olmeca con unos 2 mil 500 años de anti­güe­dad, que fue extraída ile­gal­mente en los años 60 del siglo pasado de la zona arqueo­ló­gica de Chal­cat­zingo, More­los, y, hasta donde se sabe, se encon­traba en manos de la fami­lia de un colec­cio­nista esta­du­ni­dense falle­cido en 2017. Dada la impor­tan­cia de la recu­pe­ra­ción de la pieza, repro­duzco una parte de la nota: Incluso, fue exhi­bida varios años en el Mun­son Williams Proc­tor, un museo de arte de la ciu­dad neo­yor­quina de Utica, de donde

fue recla­mada por los hijos de ese colec­cio­nista tras el falle­ci­miento de éste. Se cree que en 1990 ese ins­ti­tuto entregó la pieza a un comer­ciante de arte de Nueva York, quien la habría ven­dido a colec­cio­nis­tas pri­va­dos a fina­les de esa década. Una réplica de la pieza está en el Museo Nacio­nal de Antro­po­lo­gía, en la Ciu­dad de México.

La nota no dijo si el objeto olmeca sería exhi­bido en el Museo de Antro­po­lo­gía de la CDMX, aun­que ello fue de espe­rarse. En la escuela pri­ma­ria nos emo­cionó la ima­gen de la cabeza olmeca, nos pare­ció enorme, tosca, pero en rea­li­dad es más que una, tal vez die­ci­siete. De una, el pie de foto indica que es indis­cu­ti­ble­mente olmeca y debe haberse ela­bo­rado en algún momento entre el año 900 y el 500 a.C., la etapa de esplen­dor del estilo y del con­junto de mani­fes­ta­cio­nes que lla­ma­mos olme­cas.

Y sí: el estado de More­los tiene mucho más que bal­nea­rios para los turis­tas que ven­drán en la Semana Santa… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.