Atril: “Tsunami”, El perrito de la esperanza

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Entre­nado para casos de emer­gen­cia, el bor­der collie se con­vir­tió en la espe­ranza del pue­blo vene­zo­lano para loca­li­zar a sobre­vi­vien­tes. Debido a los poten­tes terre­mo­tos que han dejado miles de muer­tos y heri­dos, Vene­zuela vive uno de los peo­res momen­tos de su his­to­ria reciente. Pero ante la devas­ta­ción sur­gió una figura espe­ran­za­dora: Tsu­nami, un perrito res­ca­tista que ha logrado loca­li­zar a varios sobre­vi­vien­tes. Tsu­nami se encuen­tra apo­yando en las labo­res de bús­queda, y gra­cias a su extraor­di­na­rio olfato se con­vir­tió en un héroe para el pue­blo vene­zo­lano durante esta emer­gen­cia nacio­nal. Sufrió mal­trato cuando era un cacho­rro, y hoy es el ani­ma­lito que ha unido a todo un pue­blo que ha vivido pola­ri­zado por déca­das. Tsu­nami es un perrito de 9 años que, tras ser mal­tra­tado y aban­do­nado, fue res­ca­tado por la Aso­cia­ción Pro­de­fensa de los Ani­ma­les (Aproa), cuando ape­nas era un cacho­rro. A par­tir de ese momento su vida cam­bió por com­pleto.

Debido al poten­cial de su raza en labo­res de res­cate, Aproa con­tactó a Jorge Beens, fun­da­dor y direc­tor del Cen­tro de For­ma­ción de Equi­pos Cani­nos de Inter­ven­ción de Desas­tres. Tras ser eva­luado, Tsu­nami com­pletó un rigu­roso entre­na­miento para obte­ner su cer­ti­fi­ca­ción como perro de bús­queda.

El lomito par­ti­cipó en misio­nes de res­cate en los terre­mo­tos de Siria y Tur­quía ocu­rri­dos en 2023. En 2022 Tsu­nami fue clave durante los des­la­ves que sufrie­ron las loca­li­da­des de Las Teje­rías y El Cas­taño, del estado de Ara­gua, y esta vez tuvo que apo­yar en los devas­ta­do­res sis­mos de Vene­zuela, par­ti­ci­pando acti­va­mente en la bús­queda de per­so­nas bajo los escom­bros. El estado de La Guaira, en el norte de Vene­zuela, es el más afec­tado por los terre­mo­tos de mag­ni­tud 7,2 y 7,5, informó el gobierno del país suda­me­ri­cano…

El gobierno de México envió a Vene­zuela siete plan­tas eléc­tri­cas de emer­gen­cia, y un buque de la Secre­ta­ría de Marina para trans­por­tar víve­res e insu­mos reco­lec­ta­dos para la pobla­ción. La medida res­ponde a una soli­ci­tud for­mal de asis­ten­cia tras los terre­mo­tos que deja­ron un saldo de unos dos mil falle­ci­dos y más de diez mil heri­dos, según con­firmó la pre­si­denta mexi­cana

Clau­dia Shein­baum…

Apro­xi­ma­da­mente 13 mil perri­tos calle­je­ros vagan en Cuer­na­vaca. Por cada siete fami­lias hay un can calle­jero, señala la Fis­ca­lía Ambien­tal. Pese a que no existe un regis­tro exacto de la can­ti­dad de perros calle­je­ros que hay en la capi­tal more­lense, se cal­cula que por cada siete fami­lias existe un perrito en situa­ción de calle. Un informe del Ins­ti­tuto Nacio­nal de Esta­dís­tica y Geo­gra­fía (INEGI) con­firma que en More­los podrían exis­tir cerca de 13 mil canes en con­di­ción de calle. Según la fis­cal ambien­tal, Laura Eli­za­beth Gar­cía, los luga­res donde se ha detec­tado una mayor can­ti­dad de mana­das son Santa María Ahua­ca­tit­lán, Ahua­te­pec, Alar­cón y Anto­nio Barona…

Le cantó el argen­tino inol­vi­da­ble Alberto Cor­tés a los perri­tos: “Era calle­jero por dere­cho pro­pio/ Su filo­so­fía de la liber­tad/ Fue ganar la suya sin atar a otros/ Y sobre los otros no pasar jamás/ Aun­que fue de todos nunca tuvo dueño/ Que con­di­cio­nara su razón de ser/ Libre como el viento era

nues­tro perro/ Nues­tro y de la calle que lo vio nacer/ Era un calle­jero con el sol a cues­tas/ Fiel a su des­tino y a su pare­cer/ Sin tener hora­rio para hacer la siesta/ Ni ren­dirle cuen­tas al ama­ne­cer/ Era nues­tro perro y era la ter­nura/ Esa que per­de­mos cada día más/ Y era una metá­fora de la aven­tura/ Que en el dic­cio­na­rio no se puede hallar/ Digo nues­tro perro por­que lo que ama­mos/

Lo con­si­de­ra­mos nues­tra pro­pie­dad/ Y era de los niños y del viejo Pablo/

A quien res­ca­taba de su sole­dad/

Era un calle­jero y era el per­so­naje/

De la puerta abierta en cual­quier hogar/ Y era nues­tro barrio como del pai­saje/ El sereno, el cura y todos los demás/ Era el calle­jero de las cosas bellas/ Y se fue con ellas cuando se mar­chó/ Se bebió de golpe todas las estre­llas/ Se quedó dor­mido y ya no des­pertó/ Nos dejó el espa­cio como tes­ta­mento/ Lleno de nos­tal­gia, lleno de emo­ción/ Vaga su recuerdo por los sen­ti­mien­tos/ Para derra­mar­los en esta can­ción”… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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