Atril: Recuerdos tristes

ATRIL
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El sismo lo sin­tie­ron a 21 kiló­me­tros del sur de Jojutla, la tarde del sábado en los lími­tes con el estado de Gue­rrero. Ahí ubicó el epi­cen­tro el Ser­vi­cio Sis­mo­ló­gico Nacio­nal, exac­ta­mente a las 17:51:32 horas. Los habi­tan­tes de la zona sur del estado vivie­ron momen­tos de sor­presa y expec­ta­ción, pero en tér­mi­nos gene­ra­les no pasó del susto Los ins­tru­men­tos de medi­ción de la UNAM esta­ble­cie­ron la mag­ni­tud de la sacu­dida en ape­nas 3.6 gra­dos…

Ambos en sep­tiem­bre, los tem­blo­res de 1985 y de 2017fue­ron muy fuer­tes. En Cuer­na­vaca el sismo del 85 no pasó de un gran susto, pero no así en la Ciu­dad de México, donde un mes más tarde la Comi­sión Metro­po­li­tana de Emer­gen­cia reportó cinco mil edi­fi­cios y casas colap­sa­dos por efecto del tem­blor de 8.1 gra­dos que se regis­tró a las 7.17 horas. Impre­cisa la cifra de dece­sos, se habló de entre diez mil y hasta treinta mil.

El 19 de sep­tiem­bre de 2017, la sacu­dida se sin­tió mucho más fuerte en el terri­to­rio more­lense que treinta y dos años atrás, el 19 de sep­tiem­bre de 1985. Causó daños gra­ves, sobre todo en Jojutla, dis­tante unos cua­renta kiló­me­tros en línea recta del epi­cen­tro del sismo, el pue­blo de Axo­chia­pan. Des­pués de un año, tanto en More­los como en la Ciu­dad de México no se había logrado la repa­ra­ción total, por lo que miles de fami­lias pasa­ron la tem­po­rada de llu­vias en la intem­pe­rie. Poco hizo ante la mag­ni­tud del desas­tre el pre­si­dente Enri­que Peña Nieto, y tuvo que pasar tiempo para que el gobierno de Andrés Manuel López Obra­dor avan­zara hacia la recons­truc­ción...

Polí­tico y escri­tor, Fran­cisco Javier Are­nas fue dipu­tado y pro­cu­ra­dor de jus­ti­cia de More­los en el sexe­nio 1964-70 del gober­na­dor Emi­lio Riva Pala­cio Mora­les. Migrado a Naya­rit en 1979 para hacerse cargo de la dele­ga­ción del Ins­ti­tuto de Segu­ri­dad y Ser­vi­cios Socia­les de los Tra­ba­ja­do­res del Estado (ISSSTE), y luego nom­brado dele­gado de la Secre­ta­ría de Desa­rro­llo Urbano y Eco­lo­gía (Sedue), a pocos días de haber renun­ciado a este último puesto le advir­tió a su esposa Ali­cia: “No sé si lle­garé al hotel Prin­ci­pado o a otro”. Era el medio­día del 18 de sep­tiem­bre y se encon­tra­ban en el aero­puerto de Puerto Vallarta, lle­vado por Ali­cia desde Tepic, donde vivían hacía seis años.

Así que Javier voló a la Ciu­dad de México, citado a desa­yu­nar el día siguiente por su amigo Mar­celo Javelly Girard, quien recien­te­mente había renun­ciado al cargo de titu­lar de la Sedue. Comentó que, si tiempo le daba, ven­dría a Cuer­na­vaca para visi­tar a su mamá en la ave­nida Mata­mo­ros, donde tenía una fonda, salu­dar a sus ami­gos en algún café del cen­tro y por la noche regre­sar al enton­ces Dis­trito Fede­ral. Hom­bre de hábi­tos, Javier tenía la cos­tum­bre de alo­jarse en el hotel El Prin­ci­pado y aque­lla vez no fue la excep­ción.

Eso lo sabía, pero lo que igno­raba fue que tenía una cita fatal y que la cum­pli­ría pun­tal­mente. No vino a Cuer­na­vaca. El 19 debió levan­tarse tem­prano, por ahí de las seis, pero cuando ape­nas ter­minó de bañarse y se comenzó a ves­tir el hotel colapsó. Los muros sepul­ta­ron a hués­pe­des y emplea­dos. La tie­rra fue sacu­dida por un sismo de 7.5 gra­dos (o de 8.01, como tam­bién se dijo) que segó vidas, des­truyó edi­fi­cios y llenó la ciu­dad de llanto y dolor.

Fal­tando pocos minu­tos para las 7.30, en Cuer­na­vaca tam­bién tem­bló. Los papás y las mamás con niños en la pri­ma­ria se alis­ta­ban para lle­var­los a la escuela, y a esa hora los chi­cos de secun­da­ria y pre­pa­ra­to­ria ya esta­ban en las aulas. Pero aparte del susto, por for­tuna en Cuer­na­vaca, y de hecho en el terri­to­rio more­lense, no pasó nada real­mente grave… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.