Atril: La primavera de los pobres

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Como toda acti­vi­dad eco­nó­mica, las tem­po­ra­das de asueto están deter­mi­na­das por los pun­tos recrea­ti­vos y turís­ti­cos, así como el costo de acceso que éstos tie­nen. No es lo mismo dis­fru­tar en un bal­nea­rio rús­tico o de pro­pie­dad eji­dal, que hacerlo en un par­que acuá­tico. La dife­ren­cia de tari­fas es abis­mal, de modo que la recrea­ción y el des­canso están con­di­cio­na­dos a las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas.

El paso del tiempo y los cam­bios urba­nís­ti­cos tam­bién mar­can las posi­bi­li­da­des de acceso a la diver­sión vera­niega. Los cuer­na­va­cen­ses naci­dos alre­de­dor de los cin­cuenta recuer­dan “La Ranita”, en la calle de Fran­cisco Zarco, o la alberca del Par­que Revo­lu­ción, abajo de la esta­tua del Mion­cito, libre el acceso a los mucha­chos de los barrios del cen­tro, antes de que a media­dos de los ochenta fue­ran remo­de­la­das sus can­chas de bás­quet y volei­bol.

Las vaca­cio­nes de hace medio siglo podían trans­cu­rrir entre los cha­pu­zo­nes en el río del Pollo, ele­var papa­lo­tes en las Lomas de Alta Vista o ir de excur­sión al manan­tial de El Tepeite, en el pue­blo de Santa María Ahua­ca­tit­lán, sin fal­tar las esca­pa­das clan­des­ti­nas a las huer­tas de gua­ya­bas que abun­da­ban en los sen­de­ros de Leyva y el bou­le­vard Benito Juá­rez. Eran típi­cos los cha­pu­zo­nes en El Pilan­cón, acam­par para hacer “turismo de tra­ve­sura” en las Lomas de Cor­tes y en las leja­nas coli­nas de Pra­dos de Cuer­na­vaca hasta lle­gar a la igle­sia del Sagrado Cora­zón de Pal­mira, con su ave­nida de escul­tu­ras de ser­pien­tes y “bolas” de mosai­cos.

Antes de con­ti­nuar la remem­branza de las vaca­cio­nes de antaño, es nece­sa­rio apun­tar el cam­bio de voca­ción eco­nó­mica de More­los del siglo XX al XXI. De ser una enti­dad emi­nen­te­mente agrí­cola, hoy en la cuna del Ejér­cito Liber­ta­dor del Sur pre­do­mi­nan el comer­cio, los ser­vi­cios turís­ti­cos y la indus­tria. A reserva de abor­dar en otro Atril las cifras de la dis­mi­nu­ción de la super­fi­cie agrí­cola, por ahora nos limi­ta­re­mos a apun­tar las corres­pon­dien­tes al sec­tor de la lla­mada “indus­tria sin chi­me­neas” y el por qué muchos de los sitios son inac­ce­si­bles para los mis­mos more­len­ses, en una situa­ción de desi­gual­da­des socia­les.

Las acti­vi­da­des direc­tas y en torno al turismo refuer­zan la tra­di­ción de la enti­dad como lugar de des­canso. Más aún: esto lo pode­mos hacer remon­tar hasta el punto his­tó­rico en el que, en sus años de empe­ra­dor de México-Tenoch­tit­lan de 1440 a 1469, el tla­toani Moc­te­zuma Ilhui­ca­mina cons­truyó en Oax­te­pec su jar­dín botá­nico y casa de des­canso, pasando por la elec­ción que hizo el con­quis­ta­dor Her­nán Cor­tés para ubi­car aquí su resi­den­cia como Mar­qués del Valle de Oaxaca, refor­zada por el Barón Ale­xan­der Von Hum­boldt la legen­da­ria fama de la capi­tal de More­los como un autén­tico jar­dín de pri­ma­vera eterna.

El punto a resal­tar es que la dedi­ca­ción eco­nó­mica de More­los, ade­más de la agri­cul­tura e indus­tria­li­za­ción de la caña de azú­car, atrajo la aten­ción de visi­tan­tes nacio­na­les y extran­je­ros. Si repa­sa­mos las cifras del com­por­ta­miento de la acti­vi­dad turís­tica de los últi­mos años, se puede con­cluir que no se ha recu­pe­rado del todo, evi­den­tes en la enti­dad y su pobla­ción los per­jui­cios de la “docena trá­gica” de las dos admi­nis­tra­cio­nes panis­tas 2000-2012. Las cifras advier­ten que de 2007 a 2013 en el estado de More­los la ocu­pa­ción hote­lera no llegó al 50 por ciento. Sin embargo, antes de 2007 los por­cen­ta­jes de hos­pe­daje no difi­rie­ron mucho, si recor­da­mos la época aciaga de 2000 a 2006, cuando la indus­tria de los cár­te­les del cri­men orga­ni­zado se ense­ño­reó en la enti­dad, des­pués del fla­gelo del secues­tro en la mitad de los noventa.

En núme­ros redon­dos los datos con­sul­ta­dos indi­can un repunte en 2014, cuando la ocu­pa­ción hote­lera en las vaca­cio­nes del invierno 2013-2014 regis­tró los siguien­tes por­cen­ta­jes: del mar­tes 24 de diciem­bre de 2013 al lunes 6 de enero de 2014, un pro­me­dio de 45% de ocu­pa­ción; la cifra más alta fue el 31 de diciem­bre con un 81% y la más baja ano­tada fue el 5 de enero, con 14%. Otro dato inte­re­sante es que por el “Buen Fin” la ocu­pa­ción pro­me­dio fue es de 46, casi la mitad, luego de que en 20102011 las mejo­res tem­po­ra­das de los hote­les ape­nas ara­ña­ban un ter­cio de su capa­ci­dad ins­ta­lada, lo cual era adju­di­cado por las auto­ri­da­des de enton­ces como acha­ca­ble a los “fenó­me­nos exter­nos” que gol­pea­ban a todo el país, un eufe­mismo con el que se dis­frazó la inep­ti­tud, corrup­te­las y sube­jer­ci­cio del pre­su­puesto fede­ral des­ti­nado a la segu­ri­dad pública. (Me leen mañana).

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