La circulación de personas y automovilistas se vieron gravemente afectados en puntos estratégicos de Cuernavaca, el miércoles anterior, debido a una serie de bloqueos y protestas de normalistas de Amilcingo. Los cierres viales en Cuernavaca colapsaron el tránsito, tras de que camioneros y transportistas estacionaron sus armatostes en los accesos más transitados de la capital. La movilización comenzó cuando las pesadas unidades avanzaron en caravana hacia puntos estratégicos de Cuernavaca. Exigieron mejoras sustanciales en la infraestructura de la ciudad así como una mejor atención en el servicio de salud. Las afectaciones más graves a la circulación se dieron en la avenida Plan de Ayala, a la altura del Instituto Mexicano del Seguro Social. Obstaculizaron el paso de vehículos particulares y de emergencia. Hubo cierres intermitentes en la rotonda de la Paloma de la Paz y en la zona de Chipitlán. En las inmediaciones del Centro Histórico se registraron bloqueo por parte de vecinos de municipios cercanos a Cuernavacaque exigieron el cumplimiento de acuerdos en obras, salud y educación. Los choferes atravesaron sus camiones sobre los carriles principales, lo que imposibilitó un desplazamiento fluido hacia la autopista México-Cuernavaca, Temixco y Jiutepec. Los manifestantes señalaron que la falta de respuestas claras por parte de las instituciones de salud motivó la toma de las vías de comunicación. Advirtieron que no se retirarían hasta entablar mesas de diálogo resolutivas…
Familias enteras la pasaron varadas en las esquinas, aguardando impacientes una “ruta” que las llevara de regreso a casa. Pero tardarían mucho tiempo para poder llegar. Cosa que a las chavas y los chavos acelerados no les importó. Mataron el tiempo echando desmadre, confundidos los gritos, las palabritas y las palabrotas con los claxonazos estridentes y el ulular lastimero de las ambulancias, sacadas las manos del paramédico por la ventanilla para que le abrieran paso. Los carros se desplazaban y retrocedían. A una señora le agarró un dolor de panza; le pasa cuando al calor aprieta.
Son las nueve y no has llegado. Tú lo único que quieres es llegar a casa, pero es muy difícil continuar. Alcanzas a ver que está semi despejado el carril sur-norte de la avenida Morelos, te las arreglas para dar vuelta en “u” y consigues llegar a donde empieza Nezahualcóyotl. Sin embargo nadie avanza y tu carcacha amenaza calentarse. Observas a una señora gorda a la que le hacen “casita” para que haga pipí. Por fortuna te falta poco para llegar a tu hogar, dulce hogar. Camiones cargueros y de pasajeros pasan rosando los espejos laterales de sus vehículos.
Confirmas que Cuernavaca es una ciudad de primera… porque manejas en primera y no alcanzas a meter segunda. Coche pegado con coche besándose las “facias”, hasta que al fin consigues llegar al hogar, dulce hogar. Ni te acuerdas de meter tu camioneta a la cochera. Corres al baño y sólo después de que has vaciado la vejiga sientes que el alma te vuelve al cuerpo. Subes a la recámara y te vas a recostar, pero tu esposa te pide que vayas a la farmacia pues la medicina que tomó no le hizo nada. Te le quedas viendo y piensas: “ahora sí la mato”.
Pero a los que quieres matar es a los manifestantes que el miércoles metieron a la gente de Cuernavaca en un embotellamiento gigantesco. Hasta el jueves te enteras de que lo hicieron para presionar al gobierno. Y tú te preguntas a ti mismo: ¿qué culpa tenemos los cuernavacenses de la extorsión política a la autoridad. No es la primera ni será la última vez que esto sucede… (Me leen el lunes).
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