En el Estado de México, el 15 de octubre de 2025 la tarifa mínima del transporte público aumentó a 14 pesos para los primeros 5 kilómetros en vagonetas y camiones. La tarifa oficial de transporte público en la ciudad de Puebla es de $ 8.50 y de seis pesos para estudiantes. En Acapulco es de 12 pesos, en camionetas, combis y camiones. El sistema Acabús es más económico, con una tarifa de 11 pesos para viajes largos. Las tarifas son desiguales; dependen de varios factores. En la zona metropolitana de Morelos, la tarifa mínima de las “rutas” se mantiene en diez pesos, pero abundan las unidades de modelos atrasados. No son baratas, pero el negocio da para adquirir microbuses usados por entre 250 mil y 785 mil pesos, dependiendo del año y modelo. En el estado de Morelos, la tarifa mínima de las “rutas” se mantiene en diez pesos, pero, aunque cada vez son menos, circulan unidades de modelos atrasados. Cuatro vehículos eléctricos están en un período de prueba que, ampliado 15 días, vencerá el 31 de este mes, explica Jorge Barrera Toledo, coordinador de Movilidad y Transporte. Pero para este tipo de unidades hay el problema de las subidas en múltiples localidades de Morelos. Mientras tanto, los usuarios salen ganando, y perdiendo los concesionarios de las “rutas” que no han podido aumentar la tarifa mínima que hace años es de diez. El tema “olvidado” es que para los concesionarios los choferes de las “rutas” son personas de tercera clase que nunca han tenido prestaciones sociales como seguro social, pago de séptimo día, vacaciones, reparto de utilidades, etc…
CADENA de impunidad. Cientos de tarjetahabientes acuden a los cajeros externos para sacar efectivo, y otros más a retirar sumas mayores en las cajas que están en el interior de los bancos. Las imágenes acabaron por volverse recurrentes, de personas esperando su turno para pasar a las cajas, unas haciendo “cola” y otras más aguardando ansiosas a que aparezca su número en la pantalla. Las cajeras no se dan abasto para atender a los clientes, trabajan como esclavas a cambio de salarios de hambre, con grandes responsabilidades y tentaciones de carácter económico.
Los empleados bancarios sufren explotación laboral, tienen prohibido organizarse en sindicatos y esto es algo que siempre le ha importado un cacahuate al gobierno. Así lo comenta un cliente, enojado porque hace una hora que llegó y, según ve las cosas, le llevará una hora más para poder hacer su trámite. Las historias son parecidas, de señoras y señores, de jóvenes y viejos, de empleados y dueños de negocios saludando por sus nombres al personal. Gorras y lentes oscuros están prohibidos, y también usar el celular para hablar. Algunos envían por whatsapp textos aparentemente inofensivos, como una muchacha que teclea un mensaje para avisarle a su cómplice que un señor acaba de retirar una fuerte suma de dinero. La delincuente escribe detallando a la víctima en curso, su edad aproximada, si es alto, chaparro o de estatura regular, cómo va vestido, los colores del pantalón y la camisa, si del banco salió solo o acompañado y si lleva el dinero en un bolsillo del pantalón, en portafolios o en una maletita. Desprevenido, el hombre es interceptado cerca del banco, los asaltantes lo amedrentan con sus armas, le arrebatan el dinero, huyen con rapidez en un vehículo usualmente con reporte de robo y nada han podido hacer los testigos para evitar el atraco, pues temen por sus vidas. Al rato que llegan
los policías preguntan cuántos son los malhechores, hacia dónde y en qué se fueron, abordan su patrulla, prenden la sirena y salen quemando llanta en busca de los rateros a los que difícilmente encontrarán. El modus operandi de los delincuentes es un cartabón que la autoridad se sabe de memoria, una película mil veces repetida que incluye el caso de la señora y el esposo pensionado que han ahorrado para comprar un coche usado. Utilizan un taxi para trasladarse al lote de autos, pero, cuando la pareja llega y apenas están pagando “la dejada”, son sorprendido por dos sujetos que aparecen de la nada. Los asaltantes están armados, les quitan el dinero, huyen corriendo un par de cuadras en sentido contrario al tráfico vehicular y a la vuelta de la esquina se van en un taxi. El jueves antepasado volvió a suceder, despojado de 450 mil pesos un hombre que se dirigía a depositarlos en una plaza comercial localizada en la colonia Lomas de la Selva. Uno de los criminales hizo un disparo al aire, para asustar a la pareja y enseguida huir. El hecho quedó como un eslabón más de la larga cadena de impunidad… (Me leen mañana).
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