Atril: Morelos y los tiempos de actores famosos

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Con el pro­pó­sito de empu­jar la indus­tria cine­ma­to­grá­fica en nues­tra enti­dad fue creado el Fidei­co­miso Público para el Impulso a la Indus­tria Fíl­mica, con una base de 80 millo­nes de pesos. Esto fue anun­ciado por el secre­ta­rio de Eco­no­mía, Mar­celo Ebrard Casau­bón, la semana pasada en el Encuen­tro Cine­ma­to­grá­fico de More­los rea­li­zado en la Hacienda Chi­con­cuac de Xochi­te­pec. En este tema nues­tra enti­dad cuenta con la carrera de cine­ma­to­gra­fía en la Uni­ver­si­dad Autó­noma del Estado de More­los (UAEM)…

MORELOS, refu­gio de famo­sos. Atraí­dos por su clima de eterna pri­ma­vera, en otros tiem­pos artis­tas famo­sos del cine esco­gie­ron a Cuer­na­vaca como la ciu­dad ideal para vivir o pasar tem­po­ra­das. Katy Jurado, la pri­mera actriz latina en ser nomi­nada a un Oscar y la pri­mera en ganar un Globo de Oro, vivió sus últi­mos años en el pue­blo de Chi­pit­lán, ubi­cado al sur de la capi­tal more­lense. (Pue­blos, se les lla­maba antes a los barrios de Cuer­na­vaca). Fue una era cuando era común ver cami­nando en Cuer­na­vaca a artis­tas del cine de oro mexi­cano y de Holly­wood.

La belleza y otras carac­te­rís­ti­cas de la capi­tal de More­los y de muni­ci­pios del inte­rior atra­je­ron a pro­duc­to­res de pelí­cu­las nacio­na­les y extran­je­ras. Un seg­mento del film “Nido de amor” fue rodado en la alberca y en la suite que estaba tre­pada en un árbol del Hotel Posada Jaca­ran­das, en la ave­nida Cuauh­té­moc, con las actua­cio­nes de Martha Hyer y Gui­llermo Murray. En el hotel Casino de la Selva fue fil­mada “El Mago”, con Eli­za­beth Camp­bell y Roge­lio Gue­rra, y “El bom­bón”, con Rosa María Váz­quez, enton­ces vecina de Cuer­na­vaca. En 1952 la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “Som­brero”, en loca­cio­nes de la Ciu­dad de México, Cuer­na­vaca, Tete­cala y Tepozt­lán, con Ricardo Mon­tal­bán, Vit­to­rio Gass­man, Pier Angeli, Yvonne de Carlo, estre­lla del pro­grama de tele­vi­sión “La fami­lia Mons­ter”, y los mexi­ca­nos Andrés Soler y Fanny Schi­ler. “Peli­gro inmi­nente” la filmó Harri­son Ford, quien inter­preta a un agente de la CIA que com­bate a los cár­te­les colom­bia­nos que pro­ta­go­niza una espec­ta­cu­lar per­se­cu­ción por la calle Hidalgo, el cru­cero de El Cal­va­rio y el puente Por­fi­rio Díaz. En 1969 “Butch Cas­sidy and the Sun­dance Kid”, con Paul New­man, Robert Red­ford y Kat­ha­rine Ross, se filmó en esce­na­rios de Cuer­na­vaca, supo­nién­dose que están en Boli­via. “¡Viva María!”, la céle­bre pelí­cula de 1965 diri­gida por Louis Malle con las actua­cio­nes de la fran­cesa Bri­gitte Bar­dot, Jeanne Moreau y George Hamil­tony, aun­que se rodó prin­ci­pal­mente en Cuautla, Paul y Robert se hos­pe­da­ron en una casa de la calle Galeana cer­cana a la glo­rieta de Las Pal­mas. “The Mag­ni­fi­cent Seven” (“Los Siete Mag­ní­fi­cos”) contó con las actua­cio­nes del pelón Yul Bryn­ner y Steve McQueen, quie­nes se hos­pe­da­ron en el Hotel Marik Plaza, en el Zócalo de Cuer­na­vaca. Fue diri­gida por John Stur­ges y fil­mada en el oriente de More­los. (Por cierto, en cierta oca­sión vi a Char­les Bron­son cami­nando por la subida de Igna­cio Rayón, en el cen­tro his­tó­rico de Cuer­na­vaca).

Teques­qui­tengo tuvo su apo­geo en la década de los sesenta. El lago azul, las casas de ensueño, los embar­ca­de­ros, las lan­chas y los esquia­do­res fue­ron ele­men­tos ad hoc para gra­bar doce­nas de pelí­cu­las de aquel cine nacio­nal cuya época dorada comen­zaba a decli­nar. Atrás había que­dado el gran tiempo de Emi­lio “El Indio” Fer­nán­dez, hacía poco que habían muerto Pedro Infante y Jorge Negrete, María Félix empe­zaba a hacerse vieja y el cine holy­woo­dense a per­fi­larse hacia el mono­po­lio. Así que, esca­mo­teado el finan­cia­miento ofi­cial para la indus­tria fíl­mica mexi­cana, e impues­tas al ciné­filo las modas y la música pos­te­rio­res a los cin­cuenta, los pro­duc­to­res opta­ron por hacer pelí­cu­las bara­tas. Unas de éstas fue­ron fil­ma­das en Teques­qui­tengo y, quié­rase o no, pro­mo­vie­ron su belleza natu­ral, su clima vera­niego y su cer­ca­nía con la Ciu­dad de México. ¿En qué momento per­dió More­los la pro­mo­ción turís­tica a tra­vés del cine y la tele­vi­sión?... (Me leen mañana).

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