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Con la pro­duc­ción agrí­cola a la baja por la inva­sión de la man­cha urbana, el exi­lio de jóve­nes a Esta­dos Uni­dos en busca de opor­tu­ni­da­des labo­ra­les y las impor­ta­cio­nes de ali­men­tos que le hacen com­pe­ten­cia des­leal a los agri­cul­to­res, en More­los la lla­mada “indus­tria sin chi­me­neas” parece estar a la baja.

Ligando cir­cuns­tan­cias y épo­cas, no hay que olvi­dar que la pri­mera indus­tria­li­za­ción de More­los ocu­rrió en las últi­mas déca­das del siglo XIX, cuando los pro­pie­ta­rios de las hacien­das cañe­ras intro­du­je­ron cal­de­ras y moli­nos movi­dos a vapor y lle­ga­ron las loco­mo­to­ras para hacer frente a la com­pe­ten­cia que le hacían a la pro­duc­ción de azú­car los agroin­dus­tria­les de Hawaii, Cuba y Fili­pi­nas. Ésa fue de hecho la pri­mera indus­tria­li­za­ción de More­los en per­jui­cio de las comu­ni­da­des agrí­co­las, y el orden de cosas y con­di­cio­nes eco­nó­mi­cas que el zapa­tismo borró del mapa para nunca más vol­ver. Enla­za­dos temas, diría­mos que los ves­ti­gios arqui­tec­tó­ni­cos de la época dorada de la explo­ta­ción hacen­da­ria del azú­car lega­ron un poten­cial turís­tico desa­pro­ve­chado. Pero antes de entrar en mate­ria debe­mos revi­sar algu­nas cifras de la ten­den­cia al alza que regis­tra el sec­tor turís­tico que, con­cre­tado, trae­ría un aliento de eco­no­mía para bien de More­los.

El poten­cial turís­tico. Las acti­vi­da­des direc­tas en torno al turismo refuer­zan la tra­di­ción de More­los como lugar de des­canso. Yendo muy atrás, a tal tra­di­ción la pode­mos remon­tar hasta el punto his­tó­rico en el que, en sus años de empe­ra­dor de México-Tenoch­titla, de 1440 a 1469, el tla­toani Moc­te­zuma Ilhui­ca­mina se hizo cons­truir en Oax­te­pec su jar­dín botá­nico y casa de reposo; sig­ni­fi­ca­tiva igual­mente la deci­sión del con­quis­ta­dor Her­nán Cor­tés para ubi­car aquí su resi­den­cia como Mar­qués del Valle de Oaxaca, y sabido que más tarde el Barón Ale­xan­der Von Hum­boldt reforzó la fama de la capi­tal de More­los como un autén­tico jar­dín de pri­ma­vera eterna. El asunto a tra­tar en esta entrega es que la dedi­ca­ción eco­nó­mica de More­los fue y es la aten­ción a los visi­tan­tes nacio­na­les y extran­je­ros, sin olvi­dar la impor­tan­cia que aún tie­nen las acti­vi­da­des del campo, des­gra­cia­da­mente, a la baja por los fac­to­res ano­ta­dos y a una indus­tria­li­za­ción que se limi­taba a la Ciu­dad Indus­trial del Valle de Cuer­na­vaca (CIVAC) y en menor escala Cuautla. Si ana­li­za­mos las cifras del com­por­ta­miento de la acti­vi­dad turís­tica de los últi­mos años, se puede con­cluir que More­los y su pobla­ción parece que ape­nas se están recu­pe­rando…

Atrac­ti­vos des­de­ña­dos por los aspi­ran­tes a alcal­des. Sobre la voca­ción turís­tica de More­los hay que men­cio­nar los seg­men­tos de mayor pre­sen­cia e impacto den­tro de este sec­tor: hos­pe­daje, cul­tura, bal­nea­rios y par­ques acuá­ti­cos; ser­vi­cios de trans­porte turís­tico y “otros” (vida noc­turna, spás y temaz­ca­les, jar­di­nes para even­tos). Otro dato a resal­tar por los res­pon­sa­bles del sec­tor turís­tico esta­tal es que More­los con­serva la pre­fe­ren­cia de los capi­ta­li­nos como el lugar más cer­cano para pasear o des­can­sar y el des­tino pre­fe­rido por un gran seg­mento de los habi­tan­tes del área metro­po­li­tana de la Ciu­dad de México, en menor pro­por­ción Que­ré­taro, Hidalgo, Pue­bla, el estado de México, Vera­cruz y Gue­rrero.

Las debi­li­da­des del sec­tor turís­tico de More­los siguen siendo la falta de con­cen­tra­ción y divul­ga­ción de nues­tra oferta turís­tica en todo el país, la insu­fi­ciente pro­mo­ción grá­fica y elec­tró­nica de los atrac­ti­vos more­len­ses, el bajo por­cen­taje de ocu­pa­ción hote­lera, carre­te­ras y trans­porte defi­cien­tes en rutas turís­ti­cas, aumento del trá­fico vehi­cu­lar en deter­mi­na­das zonas y “cue­llos de bote­lla” en otras, ade­más de la per­cep­ción de inse­gu­ri­dad que se rela­ciona con las cifras ofi­cia­les regis­tra­das para More­los y otras enti­da­des, la creen­cia equi­vo­cada de que no tene­mos muchos par­ques o espa­cios abier­tos y pocos even­tos de rele­van­cia inter­na­cio­nal…

Ex hacien­das. Des­pués de que hace cien años con­cluyó su ciclo como fábri­cas de azú­car, la mayo­ría de los cas­cos de las ex hacien­das siguen a la espera de ser apro­ve­cha­dos. Repre­sen­tan un tesoro escon­dido a ojos vis­tos que requie­ren de la volun­tad polí­tica y la visión de empre­sa­rios saga­ces para con­ver­tir esas joyas arqui­tec­tó­ni­cas en fuen­tes de empleos para las comu­ni­da­des donde están asen­ta­das. A otro de los teso­ros des­de­ña­dos los hemos des­crito en este espa­cio, como el anti­guo Hotel Moc­te­zuma, el edi­fi­cio que años ha reclama su dere­cho de ser sede del Museo del Zapa­tismo. ¿Por qué? Por­que fue el Cuar­tel Gene­ral de Emi­liano Zapata cuando el cau­di­llo suriano y su ejér­cito del pue­blo domi­na­ron todo el estado…

De esta riqueza, ¿tie­nen idea las y los aspi­ran­tes a alcal­des y dipu­ta­dos que andan en pre­cam­pa­ñas y pro­me­ten tan­tas cosas?... (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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Sobre el autor

José Manuel Pérez Durán
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