Un día sí y otro también los automóviles chinos ganan terreno en México, y perdiéndolo marcas de autos estadounidenses como Chevrolet, Ford, Dodge, Jeep, GMC, RAM, Cadillac, Buick, carros Lincoln, etc. Igual ha sucedido los últimos años con los coches europeos Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Audi, Porsche Peugeot, Renault, etc. Los automotores japoneses tampoco escapan al embate chino. Es el caso de la marca Nissan, cuya historia de su ensambladora en la Ciudad Industrial de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC) trae a cuento el empuje de los coches de manufactura china como MG Motor, JAC, Chirey, BYD, GWM, Omoda, Geely, GAC, etc… Seis décadas atrás, a punto de arrancar la ensambladora de automóviles Nissan los obreros eran capacitados en el edificio Benedicto Ruiz. Poco a poco empezó la producción con el carrito apodado “pájaro azul” (blue bird). Los ejecutivos japoneses que vinieron a la ceremonia de la colocación de la primera piedra de la planta en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC) les obsequiaron perlas al historiador Valentín López González, al gobernador Emilio Rivapalacio Morales y al empresario Raúl Iragorri Aranda. El mandatario los puso al frente de las direcciones de Fomento Industrial y Fomento Turístico, creadas ambas dependencias como parte del proyecto industrial de Morelos. Fue un acontecimiento histórico que ligó a la nuestra entidad con el país del sol naciente. El desaparecido alcalde de Cuernavaca, Valentín López González –nos dejaría el 10 de septiembre de 2006– atestiguó el nacimiento de CIVAC. Los presidentes municipales tomaban posesión del cargo los unos de enero, y Valentín lo hizo el primer día del año 1964, cuando el gobernador Emilio Rivapalacio, quien había sido el oficial mayor de la Presidencia de la República con Adolfo López Mateos, se preparaba para tomar posesión del cargo, en mayo del mismo año. Apenas empezaba la temporada de lluvias y la recaudación de impuestos bajaba hasta desplomarse, los agricultores destinaban el poco dinero que tenían a la compra de semillas para sembrar y las zafras, que terminaban hasta la caída de las primeras lluvias, concentraban la actividad en los ingenios de Zacatepec, Oacalco, Casasano y Cocoyotla. El problema era que el dinero no llegaba a las tesorerías del estado ni de los municipios, por lo que era necesario crear un polo que generara una buena derrama económica, fábricas donde los obreros cobraran un salario cada semana y empresas que requirieran insumos y pagaran impuestos. Licenciado en economía e ingeniero agrónomo, Rivapalacio concibió una solución al desafío: fundar un parque industrial. A ello se abocó, trajo un equipo de economistas del Banco Nacional de México que más tarde manejaría un fideicomiso para el manejo de la nueva zona fabril, y al poco tiempo ya estaban en CIVAC las inversiones de las primeras factorías, principalmente Nissan Mexicana. En 1965, miembros del gobierno estatal y federal, así como el embajador de Japón en México celebraron la colocación de la primera piedra con lo que dio inicio la construcción de la primera planta de Nissan fuera de Japón. El 12 de mayo de 1966, Nissan Mexicana celebró el inicio de operaciones de su primer centro de manufactura, es decir la planta de CIVAC. La misma que hubiera crecido, a no ser porque en 1982 arrancó operaciones la planta de Aguascalientes. De cualquier manera, desde aquellos días lejanos nada siquiera parecido en materia de generación de empleos ha ocurrido en Morelos, a no ser el rumor de que cinco ensambladoras de automóviles chinos “están interesadas” en adquirir el predio que fue de Nissan. Ojalá… (Me leen el lunes).
