Cuernavaca jamás ha tenido un alcalde del partido Renovación Moral (Morena); la mayoría han sido del PRI y uno sólo del PAN, el actual presidente municipal José Luis Urióstegui Salgado. Considerada durante muchos años como la antesala de la gubernatura, Felipe Rivera Crespo ocupó la presidencia municipal de la capital de Morelos, en 1967, y tres años después fue gobernador. En la actualidad son mencionados como los principales aspirantes a la alcaldía cuernavacense el diputado local Daniel Martínez Terrazas (PAN); el diputado federal por Morena, Agustín Alonso Gutiérrez, y el senador Víctor Mercado Salgado. CUANDO haya, poco a poco los cuernavacenses nos acostumbraremos a las áreas peatonales, ajenas a los claxonazos estridentes, feroz la competencia de taxistas, ruteros y automovilistas por rebasar primero. Apreciaremos la delicia de transitar por Hidalgo, Juan Ruiz de Alarcón, Ignacio Comonfort y Nezahualcóyotl. Sucede hace años en ciudades con espacios exclusivos para peatones, orgullo de lugareños y exaltados como sitios dignos de recorrer por los turistas. Pero por ahora, aparte del sano ejercicio de caminar que a nadie hace mal y a todos causa bienestar en esta vida de modernismo sedentario, los jueves tenemos la delicia de las notas de la banda de Música del Gobierno del Estado. Recién inaugurada la peatonal de Plazuela del Zacate, comenté que este asunto tenía que ver con la convivencia de la familia. Y de proponer, por ejemplo, el parque Melchor Ocampo a los trovadores que, escasos hoy día, por tres generaciones estuvieron apostados en el jardín Juárez. O revivir a la Rondalla Bugambilia de los sesenta, integrándola ahora con guitarristas y cantantes que quedan de los fundadores, sus hijos y nietos que heredaron el noble oficio de la música. Y rescatar para la familia cuernavacense las noches tibias de verano y frescas de invierno en la propia plazuela, amenizadas con la actuación de los tríos del Zócalo interpretando boleros inmortales de Los Panchos, Los Diamantes, Los Dandys, Los Ases, Los Caballeros, Los Fantasmas que, si despiertan nostalgia en hombres y mujeres de cuarenta años en adelante, también avivan el romanticismo de chavas y chavos veinteañeros. El contraste: Una noche de éstas en el primer cuadro de Cuernavaca, habitualmente congestionadas las calles de Matamoros, Guerrero y No Reelección se muestran desoladas. Escasean los transeúntes y pasan pocos taxis. Hay poca gente llevando bolsas con la compra hecha por la tarde. Lamenta empleada de la zapatería atrapada en la estrechez del salario mínimo: “Es que las ventas están muy bajas, y si no hay ventas, no hay comisiones”. El lamento lo repite la encargada del área de ropa de un supermercado que comenta que muchos negocios cierran temprano… (Me leen mañana)…
