El sistema de transporte colectivo sin itinerario fijo (“rutas”) nació sin prestaciones laborales para los operadores (choferes) y demás personal (seguro social, vacaciones, pago del séptimo día, jornada de 8 horas, etc.) y así sigue. A los concesionarios sólo les preocupan sus intereses, no los de sus empleados. Por estos días Dagoberto Rivera Jaimes, presidente de la Federación Auténtica del Transporte, se queja de un déficit del 20% de operadores en todas las líneas de la zona metropolitana, porque los jóvenes prefieren trabajar de choferes en plataformas como Didi o Uber. Los choferes de las “rutas” trabajan en las mismas condiciones de injusticia laboral que la primera generación de operadores y checadores de tarjetas. Gobiernos van y gobiernos vienen sin que los concesionarios sean obligados a respetar la ley federal del trabajo. Rivera asegura que en la actualidad “se tiene una gran demanda en el servicio por parte de la población y los choferes no son suficientes”, pero los concesionarios “no se pueden dar el lujo” de contar con dos en cada derrotero y hacer dos turnos. Lloriquea: “Es mucha la demanda que tenemos y no nos están alcanzando los operadores. Los jóvenes de 22 a 25 años ya no ven como opción ser operador” (de microbuses y combis)… La historia: En 1979-80, los usuarios de Cuernavaca y municipios aledaños estaban hartos de que los permisionarios subieran las tarifas cada vez que les viniera en gana. De los 40 centavos que costaba un pasaje en las postrimerías de los años cincuenta y los 45 centavos en los sesenta, a finales de esa década subió el costo a 50, 60 y 70 centavos, y por 1974-75 ya era de 1.50 como consecuencia de la devaluación del peso en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez. Ante esta situación, desde su campaña para gobernador el desaparecido Lauro Ortega Martínez se comprometió a acabar con el monopolio transportista. A la mitad de su mandato, una vez que invitó a los permisionarios a formar empresas junto con sus choferes para diversificar y aumentar los derroteros, al recibir un contundente no se lanzó con todo contra el llamado “pulpo camionero”, como él mismo lo aludía haciendo eco del sentir popular. Entregó concesiones a los particulares que quisieron participar, se crearon las primeras 19 rutas más una extra, autorizando a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) la Ruta 20 con las respectivas concesiones. Con el Gobierno del Estado como aval, trabajadores del volante y de otros gremios que así lo solicitaron recibieron créditos de Banobras para comprar unidades en abonos. Se nutrió de esta manera el nuevo sistema de transporte de pasajeros, y el “pulpo camionero” fue vapuleado. Pero, nada lerdos, los permisionarios de las líneas de transporte urbano y suburbano Chapultepec, Emiliano Zapata y otras utilizaron a sus choferes para obtener tajadas del nuevo pastel… De los 40 centavos que costaba un pasaje en las postrimerías de los años cincuenta y los 45 centavos en los sesenta, a finales de esa década subió a 50, 60 y 70 centavos, y en1974-75 ya era de 1.50 como consecuencia de la primera devaluación del peso en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez. Ante esta situación, en su campaña para gobernador el desaparecido Lauro Ortega Martínez se comprometió a acabar con el monopolio transportista. A la mitad de su mandato, una vez que invitó a los permisionarios a formar empresas junto con sus choferes para diversificar y aumentar los derroteros, al recibir un contundente no el galeno de Xochitepec se lanzó con todo contra el llamado “pulpo camionero”, como él mismo lo aludía. Entregó concesiones a particulares que quisieron participar, se crearon 19 rutas más una extra, autorizando a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) la Ruta 20 con las respectivas concesiones. Entonces, con el Gobierno del Estado como aval, trabajadores del volante recibieron créditos de Banobras para comprar unidades en abonos. Se nutrió de esta manera el nuevo sistema con el que el “pulpo camionero” fue vapuleado. Pero, nada lerdos, los permisionarios utilizaron a sus propios choferes y participaron de las tajadas del nuevo pastel… Lo bueno es que los dueños de las rutas no han podido aumentar sus tarifas… (Me leen mañana).
