LAS DOS CARAS del transporte. Abordas el taxi y te envuelve la fetidez. Apesta, pero sólo tienes dos opciones: te bajas o te quedas. Optas por la segunda, llevas prisa y tu viaje será de unas pocas cuadras. ¿Está sucio el taxi? Lo notas por la cochambre de la tapicería.
En la misma condición observas la carrocería, la pintura que un día fue blanca adquirió un tono gris, como percudido, e igual observas los tapetes de plástico. Te ha atrapado la suciedad, vieja como antiguo es el Tsuru en el que estás viajando. Calculas que puede ser modelo noventa o de cerca del año 2000.
La Ley del Transporte ordena (¿ordenaba?) que los taxis deben ser coches con un máximo de diez años de antigüedad, o sea, cuando mucho modelo 2016. Tal si no fue promulgada una Ley de Transporte del Estado de Morelos posterior a la de diciembre de 2013.
Entre otras cosas, señalaba que los choferes deben portar gafetes de identificación, y las “rutas” estar equipadas con rampas para el ascenso y el descenso de personas con discapacidad.
Nada de esto sucedió, es una ley muerta que mataron la corrupción, el pretexto de la pandemia del covid y otras inclemencias. Los intereses económicos del transporte dan para la sospecha de enriquecimientos explicables. Se trata de miles de unidades, de modelos recientes y viejas. Haga el lector este ejercicio: párese por unos segundos en cualquier esquina del centro de Cuernavaca, cuente mentalmente los taxis que van pasando y comprobará que al menos dos de cada diez son de modelos atrasados.
Pero además este asunto tiene otra cara que data de muchísimos años, de explotación laboral de los choferes de taxis y rutas, de la rutina de cientos de trabajadores del volante sobreviviendo en condiciones de adversidad.
La postal no es nueva, pero persiste: El taxista se puso al volante a las seis de la mañana, pero son las cuatro de la tarde y aún no ha reunido el dinero de “la cuenta” del patrón. A este paso le darán las diez de la noche y apenas habrá sacado para la gasolina, otra vez más quedará a deber “la cuenta” y llegará a casa sin un peso para su familia… (Me leen mañana).
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