Atril: Jubilar al Centro Comercial ALM, pero ya

ATRIL.jpeg
ATRIL.jpeg

Por estos días de hace 58 años el cen­tro comer­cial Adolfo López Mateos (ALM) estaba siendo estre­nado. Hoy, luego de la movi­li­za­ción de loca­ta­rios por obras incon­clu­sas en el cen­tro de abasto más impor­tante de More­los, el con­flicto comienza a des­tra­barse. El ALM fue visi­tado por auto­ri­da­des esta­ta­les para reac­ti­var las repa­ra­cio­nes que lle­van meses fre­na­das. Como pri­mer acuerdo, se con­firmó la acti­vi­dad de una cua­dri­lla de espe­cia­lis­tas que eva­luará las labo­res más urgen­tes en el inte­rior del ALM, entre otras la con­clu­sión de la cúpula y la celo­sía, la reha­bi­li­ta­ción del sis­tema eléc­trico que genera cons­tan­tes “apa­go­nes”, la colo­ca­ción de mallas de pro­tec­ción, imper­mea­bi­li­za­rán de techos y reen­car­pe­tado en diver­sas áreas. Todo esto des­pués de que un grupo de loca­ta­rios mar­chó del ALM a la Plaza de Armas, para exi­gir al gobierno del estado la rea­nu­da­ción de los tra­ba­jos al inte­rior del cen­tro comer­cial que están dete­ni­dos desde hace más de dos años…

EL ALM fue inau­gu­rado el 7 de mayo de 1964, en los últi­mos días del gobierno de Nor­berto López Ave­lar, pero los loca­ta­rios siguie­ron en la expla­nada de Dego­llado y Tepe­ta­tes, donde resis­tie­ron cinco meses hasta que el alcalde Valen­tín López Gon­zá­lez des­te­chó el lla­mado Mer­cado Muni­ci­pal o Del Reloj, en la calle Dego­llado.

La anéc­dota: años más tarde, tes­ti­gos con­ta­rían al colum­nista que un grupo de loca­ta­rios se mani­fes­taba en el Zócalo cuando lle­ga­ron corriendo varios de sus com­pa­ñe­ros, para avi­sar­les que una grúa “con bola” enviada por “el pin­che Valen­tín” había comen­zado la demo­li­ción del Mer­cado Viejo, así que a rega­ña­dien­tes aga­rra­ron sus tili­ches y se muda­ron al nuevo, “lejos”, una calle abajo en los terre­nos que habían sido parte del Ran­cho Colo­rado de la fami­lia Sali­nas Nubión y en 1962 com­pra­dos por el Ayun­ta­miento para ini­ciar la obra más grande de aque­lla época, con­ver­ti­dos con el paso del tiempo el mer­cado ALM y el Pala­cio de Gobierno en pun­tos emble­má­ti­cos de Cuer­na­vaca.

“El ALM”, como desde el prin­ci­pio fue lla­mado por los cuer­na­va­cen­ses, ha sufrido al menos dos incen­dios y una inun­da­ción. Deca­den­tes, mal­tre­chas sus ins­ta­la­cio­nes y algu­nas sin repa­ra­ción posi­ble, esto no impide que dia­ria­mente miles de per­so­nas acu­dan a hacer sus com­pras, pues encuen­tran mejo­res pre­cios y mer­can­cías que en los super­mer­ca­dos. Y ade­más aguan­ta­dor, sopor­ta­dos por su estruc­tura los sis­mos de los die­ci­nue­ves de sep­tiem­bres de 1985 y 2017, ade­más del incen­dio más grande en la his­to­ria del ALM, el 23 de agosto de 2010, cuando 400 loca­les fue­ron devo­ra­dos por las lla­mas.

Cons­truido el ALM en la década de los sesenta con un cré­dito de veinte millo­nes de pesos del Banco Nacio­nal de Obras y Ser­vi­cios y par­ti­das adi­cio­na­les, como una de dos millo­nes más para conec­tarlo con las calles del cen­tro por medio del puente de Dego­llado, ini­cial­mente fue para ocho­cien­tos loca­ta­rios del desa­pa­re­cido Mer­cado del Reloj. Hace años se anun­ció una inver­sión de 60 millo­nes de pesos para remo­de­larlo y, ela­bo­rado el pro­yecto por la Uni­ver­si­dad Autó­noma del Estado de More­los (UAEM), los tra­ba­jos arran­ca­rían en 2023. Pero fue lo mismo que echarle dinero bueno al malo. Cuer­na­vaca nece­sita una cen­tral de abas­tos nueva, de mayo­reo y menu­deo, lejos del pri­mer cua­dro de la ciu­dad donde no genere pro­ble­mas de trán­sito y de salud pública. Ejem­plo: inau­gu­rada en noviem­bre de 1982 para sus­ti­tuir al anti­guo Mer­cado de la Mer­ced, la Cen­tral de Abas­tos de la Ciu­dad de México es con­si­de­rada la más grande del mundo; alberga apro­xi­ma­da­mente 122 mil tone­la­das de pro­duc­tos

En octu­bre pró­ximo, el cen­tro comer­cial Adolfo López Mateos estará cum­pliendo 62 años de haber

sido estre­nado. Luego de más de medio siglo de pro­ble­mas, al cen­tro de abasto más grande de More­los habría que cam­biarle hasta el modo de andar. Por decir algo, levan­tar los pisos y ten­der nue­vos, repe­llar y pin­tar el techo que pro­te­gía al mural que alguna vez fue pre­su­mido como el des­ti­nado a ser el más grande del mundo, pues medi­ría mil metros cua­dra­dos con el tema de los ven­de­do­res en mer­ca­dos mexi­ca­nos que dejó incon­cluso su autor, José Sil­ve­rio Saíz Zorri­lla, quien falle­ció el 17 de febrero de 2017 a la edad de 79, y cinco más tarde el mural fue des­truido por un incen­dio. Tam­bién res­tau­rar loca­les, que no son pocos, e ins­ta­lar nue­vas redes de agua pota­ble y dre­naje, dotarlo de una gran planta de tra­ta­miento de aguas negras y, en fin, des­ple­gar una serie de obras en prác­ti­ca­mente todas sus áreas. O de plano demo­lerlo y hacer otro nuevo, moderno y mejor ubi­cado, por ejem­plo, en las gote­ras de la ciu­dad, en el pequeño valle del nor­po­niente, más allá de la barranca de Alta Vista, comu­ni­cado por una serie de puen­tes como parte de un pro­yecto inte­gral en la cons­truc­ción de una ciu­dad-gobierno con­for­mada por edi­fi­cios de depen­den­cias ofi­cia­les como hay, por ejem­plo, en Zaca­te­cas… (Me leen el mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora