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“El Mayo” Zam­bada lide­raba el cár­tel de Sina­loa desde que en 2016 su aliado, Joa­quín “El Chapo” Guz­mán, fuera dete­nido por ter­cera vez y extra­di­tado a Esta­dos Uni­dos. Antes de ser dete­nido, el jue­ves 25 de julio, “El Mayo” nunca había estado en pri­sión. Una gene­ra­ción de nar­co­tra­fi­can­tes que navegó en las aguas tur­bu­len­tas que mez­clan la ver­dad y la men­tira.

Pri­mero fue­ron leyenda, pasa­jes intem­po­ra­les de vida y muerte con­ver­ti­das en temas de lite­ra­tura, del cine. No importa si los prin­ci­pa­les pro­ta­go­nis­tas son bue­nos o malos, cul­pa­bles o ino­cen­tes; se que­dan en la memo­ria colec­tiva por su matiz de heroísmo biza­rro o antihe­roísmo que rei­vin­dica. El tema es tan viejo como el poema épico de la “Odi­sea” atri­buida a Homero, cuyo héroe salva obs­tá­cu­los, peli­gros y encie­rros, uno de los pri­me­ros bajo el influjo del canto de Las Sire­nas y el último en bra­zos de Calypso, la bruja del mar.

Con la espe­rada secuela de comen­ta­rios, crí­ti­cas y “memes” que el caso ame­ritó y seguirá gene­rando, este espa­cio no se sus­trae al tema, pero desde una óptica dis­tinta como ade­lante se leerá. La del “Chapo” Guz­mán fue la ree­di­ción de una fuga espec­ta­cu­lar que de épica sólo tuvo la monu­men­tal capa­ci­dad de corrup­ción de la indus­tria glo­bal del narco.

Ano­ta­ción un tanto al mar­gen: la infil­tra­ción de la nar­coin­dus­tria al estado mexi­cano es sólo com­pa­ra­ble con la mafia sici­liana y el gobierno ita­liano puesta al des­cu­bierto en 1993 y juz­gada en 2014. Sobre el caso, Ita­lia pre­tende acla­rar si el estado empren­dió una nego­cia­ción con la Cosa Nos­tra en la década de los noventa, para lo cual incluso citó a decla­rar en 2015 como tes­tigo al ex pre­si­dente de la Repú­blica, Gior­gio Napo­tino. Esto, debido a que la prensa ita­liana reveló docu­men­tos rela­cio­na­dos con esa pre­sunta “nego­cia­ción”. Según el dia­rio “La Repú­blica”, los ser­vi­cios secre­tos apun­ta­ron a la exis­ten­cia de un pacto esta­do­ma­fia, en un docu­mento fechado el 20 de agosto de 1993 que men­ciona el tér­mino “trat­ta­tiva” (nego­cia­ción), rela­cio­nado con un supuesto chan­taje de la mafia para obte­ner del estado bene­fi­cios pena­les.

En México años ha se insi­núa ese tipo de “trat­ta­ti­vas” no escri­tas, pero toda­vía falta mucho para que los tri­bu­na­les citen a com­pa­re­cer a expre­si­den­tes y aún más, al Eje­cu­tivo en fun­cio­nes.

“El Señor de los Túne­les” y la cró­nica de un ridí­culo anun­ciado en el que hizo caer al débil gobierno fede­ral (enfermo por su voca­ción corrupta y corrup­tora), se con­vir­tió en una tra­gi­co­me­dia en redes socia­les, cuya parte risi­ble y ridí­cula se la lle­va­ron las más altas auto­ri­da­des del país.

Con las dis­tan­cias guar­da­das, la segunda fuga del “Chapo” tuvo segu­ra­mente varias inclu­sio­nes en el Récord de Guin­nes, como serían: pri­mer reo en esca­parse de dos pena­les de máxima segu­ri­dad, el túnel más largo cons­truido con toda “dis­cre­ción” y con ins­ta­la­cio­nes poli­cia­cas y mili­ta­res como veci­nos, pri­mera fuga video­gra­bada para ser trans­mi­tida en cadena nacio­nal, como la prueba de que era impo­si­ble dete­nerlo, y pri­mera fuga en un país cuyos dos pri­me­ros res­pon­sa­bles (el Pre­si­dente y el secre­ta­rio de Gober­na­ción) se encon­tra­ban fuera del terri­to­rio nacio­nal.

Sub­sis­tente el tema, lejos de apa­garse ha seguido dando motivo a mofas y preo­cu­pa­ción… o angus­tia. Para eva­dir­nos un poco –sin salir­nos de la rea­li­dad–, se puede echar un vis­tazo a algu­nas fugas famo­sas:

Monte Cristo. Des­pués de la Odi­sea, otra fuga abor­dada lite­ra­ria­mente es la de Edmundo Dan­tés, el Conde de Monte Cristo, de Alberto Dumás. Ya mori­bundo, el preso Faria le con­fía a Dan­tés el escon­dite de un gran tesoro en la isla de Mon­te­cristo que ascen­día a lo que hoy serían unos 15 mil millo­nes de dóla­res. Dan­tés, sor­pren­dido, al prin­ci­pio des­con­fía del preso, por ser el tema de esa enorme for­tuna el que le ganó en la cár­cel el apodo de “El abate loco”. Al morir Faria, los guar­dias envuel­ven su cuerpo en una pesada manta y a Dan­tés se le ocu­rre ocu­par el lugar del cadá­ver de Faria, lle­vando el ver­da­dero fiam­bre a la otra celda.

En lugar de ente­rrar el cuerpo como él supo­nía, los car­ce­le­ros le atan una pesada bola de acero y lo lan­zan al mar por un barranco cer­cano...

Pero Dan­tés se esca­bu­lle del suda­rio y de la bala de cañón, evita las rocas y nada hasta una isla desierta donde pasa una noche tor­men­tosa. De ahí siguen las aven­tu­ras del tesoro y la ven­ganza de Dan­tés con­tra sus ami­gos trai­do­res… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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Sobre el autor

José Manuel Pérez Durán
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