Los últimos días de julio marcan el principio del fin de los colegios militarizados. La decisión fue calificada como acertada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien afirmó que “con el pretexto de la disciplina hay abusos y no pueden permitirse”. Asimismo, respaldó la determinación de la Secretaría de Educación Pública de solicitar a las autoridades estatales el cierre de las escuelas que operan bajo la denominación o modalidad militarizada.
Durante su conferencia matutina expresó: “Es muy triste lo que pasó en Tamaulipas”, al referirse al feminicidio de la menor Dafne Zapata, de 13 años, ocurrido durante un campamento organizado por una academia militarizada en Ciudad Madero. Recordé entonces lo que escribí el 21 de enero de 2014, cuando desapareció en Cuernavaca el Colegio Militarizado Cristóbal Colón.
Transcurría el ocaso de los años sesenta. Los alumnos del Colegio Militarizado Cristóbal Colón subían por la calle Amador Salazar cargando sus pupitres. Salían de la casona contigua al local donde ensayaban los músicos de una de tantas orquestas —la del señor Suazo, creo—. Con mesas y bancos al hombro ascendieron por Salazar, cruzaron la esquina de Clavijero y serpentearon entre las estatuas del Jardín de los Héroes —años después Plaza de Armas—, sorprendiendo a quienes se preguntaban qué estaba ocurriendo. Continuaron por Rayón y, siempre cuesta arriba, siguieron por la avenida Morelos. No participaban en un desfile: se estaban mudando al inmueble de esa avenida que, hasta el día de hoy, alberga el colegio fundado en 1945 por el padre Armando Vargas Caraza. Nacido en Jalapa, Veracruz, el 20 de mayo de 1914, falleció en 1986.
Aquella escena permanece en la memoria de muchos cuernavacenses y hoy cobra un nuevo significado ante la desaparición de este tipo de instituciones educativas. Ahora, atendiendo una disposición de la Secretaría de Educación Pública, en Morelos comenzó la revisión de las escuelas militarizadas que operan en la entidad. La medida establece que, para el inicio del ciclo escolar 20262027, ningún plantel educativo del país podrá utilizar en su oferta académica las denominaciones “militarizada”, “militar” o “castrense”.
La decisión tiene su origen en la trágica muerte de la adolescente Dafne Zapata Quintos Martínez, ocurrida el pasado 16 de julio durante un campamento organizado por la Academia Militarizada de Marina Doenitz, en Tamaulipas. El presunto feminicidio de la joven, mientras participaba en un campamento de verano, provocó una profunda indignación en el país.
De inmediato, familiares y amigos de Dafne exigieron justicia, lo que derivó en la detención de tres presuntos implicados. Además, impulsó la propuesta de la llamada Ley Dafne, mediante la cual se busca ordenar el cierre de las escuelas militarizadas en México...
(Me leen mañana).
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