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Atril: Ferias de México… y de Morelos

Al comienzo era cele­brada en el Parián (pala­bra de ori­gen fili­pino), un cen­tro comer­cial luego remo­de­lado que toda­vía existe y se loca­liza a dos cua­dras de la plaza prin­ci­pal. Esto hasta 1848. En 1842, la balaus­trada externa del Jar­dín de San Mar­cos, de estilo neo­clá­sico, fue cons­truida en un terreno donado por la igle­sia cató­lica que se con­serva hasta hoy. Al ser com­ple­tado el jar­dín, la cele­bra­ción fue cam­biada de noviem­bre a abril, para coin­ci­dir con las fies­tas en honor del santo patrono.

Desde 1924 se orga­niza un con­curso de belleza para ele­gir a la Reina de la Feria que en 1958 fue ele­vada al rango de fiesta nacio­nal por el pre­si­dente Adolfo López Mateos.

Ter­mi­nada en sólo 48 días, la cons­truc­ción de la plaza de toros de San Mar­cos comenzó en 1896. Es una de las más anti­guas del país. Desde enton­ces las corri­das de toros son inclui­das en las fes­ti­vi­da­des. Debido a la gran tra­di­ción tau­rina en Aguas­ca­lien­tes y al cre­ciente afluente de visi­tan­tes a la feria, en los años 70 fue cons­truida una de las más bellas pla­zas de toros del mundo, la Plaza Monu­men­tal de Aguas­ca­lien­tes.

En 2009, por pri­mera vez en su his­to­ria la feria fue sus­pen­dida debido a la pan­de­mia de gripe A (H1N1) que afectó al país. Esto mos­tró la gran impor­tan­cia de feria para Aguas­ca­lien­tes, ya que la eco­no­mía local resultó seve­ra­mente afec­tada.

Uno de los prin­ci­pa­les atrac­ti­vos es la Isla San Mar­cos, deno­mi­nada El Lugar de la Fami­lia, un espa­cio verde con un lago arti­fi­cial, pro­pues­tas gas­tro­nó­mi­cas, áreas de jue­gos mecá­ni­cos y comer­cia­les, una gran tiro­lesa y la expo­si­ción gana­dera más des­ta­cada de Lati­noa­mé­rica.

Tex­coco. Aun­que sus orí­ge­nes se remon­tan a los años 40, cuando se cele­bró por pri­mera vez la Feria Regio­nal de San Anto­nio, fue en 1977 cuando tuvo lugar la fes­ti­vi­dad que dio ini­cio a la Feria del Caba­llo. Ese año, por ini­cia­tiva del céle­bre torero Sil­ve­rio Pérez, enton­ces pre­si­dente muni­ci­pal de Tex­coco, junto con Anto­nio Ariza, fun­da­dor de la Casa Pedro Domecq, fue rea­li­zada una exi­tosa serie de corri­das tau­ri­nas que junto con espec­tá­cu­los ecues­tres trans­for­ma­ron esta cele­bra­ción al apor­tar dos de sus ele­men­tos prin­ci­pa­les: la fiesta brava y el arte equino. A la ini­cia­tiva de los men­cio­na­dos per­so­na­jes se sumó la dis­po­si­ción de los gober­na­do­res mexi­quen­ses y empre­sa­rios tex­co­ca­nos para cons­truir el recinto ferial, y rea­li­zar así en 1978 la pri­mera Feria del Caba­llo, ubi­cada en la Ave­nida Jimé­nez Cantú. Esta pri­mera edi­ción tuvo espec­tá­cu­los ecues­tres, corri­das de toros, palen­que de gallos y expo­si­cio­nes arte­sa­na­les. Año con año, el número de asis­ten­tes fue en aumento y las ins­ta­la­cio­nes fue­ron insu­fi­cien­tes para los visi­tan­tes. En 1987, el gobierno esta­tal donó al patro­nato de la feria los terre­nos del ran­cho El Con­suelo, en la carre­tera Tex­coco-Tepex­pan. Luego de las ade­cua­cio­nes nece­sa­rias, en 1990 fue cele­brada la Feria Inter­na­cio­nal del Caba­llo, con­so­li­dada ya como una de las más rele­van­tes a nivel nacio­nal. Cuer­na­vaca, enero de 2019. En una ana­lo­gía maca­bra la feria de la Ciu­dad de la Eterna Pri­ma­vera ago­niza desde la misma noche de abril de 2017, cuando fue ase­si­nado el orga­ni­za­dor del fes­tejo, Juan Manuel Gar­cía Beja­rano, de 24 años. A pocas horas de que fuera inau­gu­rada, un gati­llero le arre­bató la vida en la ave­nida Plan de Ayala, cerca del cruce con Teo­pan­zolco. Gar­cía era uno de los jine­tes de la cabal­gata que pro­mo­vía la feria… La expe­rien­cia con­firmó los ries­gos. Este año no hubo feria en Cuer­na­vaca… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

JPerez
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