Publicado hace meses en algún medio electrónico, el texto podría haber sido escrito hoy. Calificó a Cuernavaca como una de las ciudades más “mojigatas” de México, “donde la prostitución aparentemente no existe”. Recordó que la capital de Morelos fue una ciudad pequeña con poca población hasta 1984, donde existió la prostitución y se ejercía de distintas maneras. Describió a la Ciudad de la Eterna Primavera como una localidad que siempre ha sido considerada un lugar de descanso para pasar el fin de semana. Añadió que hay gente de Cuernavaca que prefiere viajar a la Ciudad de México o a municipios del interior “para disfrutar de los placeres eróticos”. Añoró las administraciones priistas y panistas de los ochenta, cuando prohibieron los tables dance, casas de citas e incluso los baños de vapor “que migraron a Jiutepec Temixco y Xochitepec”. Remató: “dicen los que saben. que Cuernavaca es el peor lugar para disfrutar del sexo servicio”. La obviedad de la referencia es la calle Aragón y León esquina con Matamoros, cuyo antecedente es la zona de tolerancia de Acapantzingo que desapareció en los setenta.
El comentario lo trae a cuenta el “incidente” que un domingo de estos tuvo lugar en Aragón y León, donde una sexoservidora completamente desnuda persiguió al “cliente” que se fue que sin pagar, correteándolo por un par de cuadras a la vista de muchos. La escena, no por bochornosa dejó de mostrar una realidad negada por las mentalidades mojigatas: Cuernavaca necesita una zona de tolerancia. Confinada esta actividad a las afueras de la ciudad, por parte de la vigilancia de la policía y organismos de salud evitaría problemas “bochornosos”, en un tema que el conservadurismo volvió tabú…
ES EL “CALORÓN” un período más o menos prolongado, en exceso cálido que puede ser también muy húmedo, lo cual parece raro, ya que el propio calor atmosférico hace que la humedad se condense formando nubes con lo que disminuye el calor atmosférico. Se le conoce como “calor de condensación” al ser en parte absorbido por las nubes. Las olas de calor suelen ocurrir durante los días del verano… que en gran parte del territorio morelense se adelante por esto días. Por cierto, el término “canícula” denota el fenómeno general de una ola de calor y deriva del italiano canicola (perra de pequeño tamaño), aplicado a la estrella Sirio, de la constelación del Can, cuya elevación en el cielo nocturno del Hemisferio Norte coincide con la época de más calor.
Por lo general, los climas secos sufren mayor cantidad e intensidad de olas de calor que los climas húmedos, debido a que la mayor cantidad de agua atmosférica (bien sea en forma de vapor de agua o del agua que forma las nubes) en los climas más húmedos ayuda a regular las temperaturas atmosféricas
Además, las olas de calor provocan severos aumentos en el consumo de electricidad, por el uso aparatos de aire acondicionado, lo cual puede generar fallas en el suministro de electricidad y esto agrava el problema. Todavía con mayor frecuencia, el masivo consumo de electricidad va acompañado por un descenso de la producción hidroeléctrica, ya que la sequía reduce considerablemente la capacidad de las represas destinadas a producir el fluido eléctrico. Una más: si la ola de calor se produce durante una sequía, la vegetación muerta contribuye a los incendios forestales, como los que ahora hay en Morelos… (Me leen mañana).
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