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El Cine More­los comenzó a ser demo­lido el sábado 13 de octu­bre de 1956, para ree­di­fi­car en su lugar el nuevo recinto cine­ma­to­grá­fico. Por estos días la Secre­ta­ría de Cul­tura del Estado de More­los ha anun­ciado el cie­rre tem­po­ral del Cine More­los, para la rea­li­za­ción de tra­ba­jos de reha­bi­li­ta­ción en sus ins­ta­la­cione que tar­da­rán siete meses, sus­pen­diendo sus acti­vi­da­des del 1 de abril al 31 de octu­bre.

Inau­gu­rado el 5 de febrero de 1882 como Tea­tro Por­fi­rio Díaz, el cine More­los fue cons­truido por el gober­na­dor Car­los Qua­glia con un costo de $25,528.70 pesos, en la enton­ces Plaza de San Pedro. Entre sus accio­nis­tas figu­ra­ron el pre­si­dente Por­fi­rio Díaz y el gober­na­dor de More­los, Car­los Pacheco. En 1933 fue rei­nau­gu­rado como tea­tro-cine José María More­los. Fue sede del Con­greso Esta­tal y biblio­teca pública…

Del texto de Miquel Ángel, pro­fe­sor e inves­ti­ga­dor de la Facul­tad de Artes de la Uni­ver­si­dad Autó­noma de México (UNAM): –El lunes 5 de junio de 1939, los dia­rios de cir­cu­la­ción nacio­nal publi­ca­ron a ocho colum­nas la noti­cia de la tra­ge­dia oca­sio­nada por el incen­dio de un cine repleto de gente, en Zaca­te­pec,

More­los. Las cifras pre­li­mi­na­res seña­la­ron una vein­tena de muer­tos y unos cua­renta heri­dos, así como alre­de­dor de dos­cien­tas casas que fue­ron con­su­mi­das por el fuego. (Enton­ces Zaca­te­pec tenía qui­nien­tos mil habi­tan­tes).

Explicó: “Los incen­dios en los cines habían sido fre­cuen­tes en el país a prin­ci­pios de siglo, cuando aún no exis­tían las con­di­cio­nes de segu­ri­dad que a par­tir de 1908 esta­ble­cie­ron los pri­me­ros regla­men­tos muni­ci­pa­les rela­ti­vos al espec­tá­culo. A par­tir de esa fecha, se obligó a los exhi­bi­do­res a garan­ti­zar case­tas de pro­yec­ción, hechas con mate­ria­les incom­bus­ti­bles, cube­tas de agua y otros recur­sos, que el público no corriera riesgo en caso de que se incen­diara la pelí­cula, algo que ocu­rría con alguna fre­cuen­cia debido a la ines­ta­bi­li­dad del nitrato de celu­losa sobre el que se mon­ta­ban los foto­gra­mas de las pelí­cu­las en las cinco pri­me­ras déca­das de vida del cine”.

El corres­pon­sal en More­los del dia­rio “El Nacio­nal” escri­bió: –La horrenda catás­trofe parece que se debió al incen­dio de un rollo de pelí­cula en la caseta de pro­yec­ción. Cir­cu­lan rumo­res de que al exhi­birse la pelí­cula “El potro pinto” con­ti­nua­mente se rom­pía dicho rollo, habiendo pro­vo­cado el dis­gusto de los espec­ta­do­res que ame­na­za­ban con que­mar el cine si no con­ti­nuaba la pro­yec­ción, y a un sujeto cuyo nom­bre se ignora, así como si pere­ció durante el sinies­tro, se le atri­buye haber arro­jado una coli­lla de ciga­rro en el inte­rior de la caseta, pro­vo­cando el incen­dio.

“En 1956, durante una fun­ción el falso rumor de un derrumbe causó la muerte de doce per­so­nas, lo cual llevó a su demo­li­ción y recons­truc­ción. El domingo 10 de junio de 1956, durante la mati­née en la que se exhi­bía la pelí­cula “Los Hom­bres Radar de la Luna”, dos indi­vi­duos desa­pren­si­vos y tor­pes, que fue­ron cap­tu­ra­dos en enero de 1957, gri­ta­ron: “Se cae el cine!”, por lo que, ner­viosa la mul­ti­tud trató de ganar la puerta de salida y aplastó horri­ble­mente a once niños y al señor Pedro Torres, de 57 años”.

Miguel Ángel Gar­cía Her­nán­dez ha sido pro­fe­sor de His­to­ria del Arte en la Facul­tad de Bellas Artes de la Uni­ver­si­dad Com­plu­tense de Madrid y actual­mente es pro­fe­sor de His­to­ria del Arte en la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Edu­ca­ción a Dis­tan­cia (UNED). Ha publi­cado e impar­tido con­fe­ren­cias y cur­sos en dis­tin­tos museos y cen­tros de arte con­tem­po­rá­neo, como el Museo Nacio­nal Cen­tro de Arte Reina Sofía, el CGAC en San­tiago de Com­pos­tela, la UNIA en Sevi­lla, el Museo Thys­sen-Bor­ne­misza en Madrid o el Cen­tro Atlán­tico de Arte Moderno (CAAM) en Las Pal­mas, entre otros… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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JPerez
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