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Atril: Arbitrariedad de Capufe en la caseta de Tlalpan

El hom­bre de 68 años cruza la cinta asfál­tica corre, para no ser atro­pe­llado, pero tro­pieza, cae de bru­ces y sufre lesio­nes en el ros­tro y las cer­vi­ca­les. Suce­dió el sábado ante­rior en el aco­ta­miento de las ofi­ci­nas cen­tra­les de Cami­nos y Puen­tes Fede­ra­les (Capufe), ubi­ca­das en el kiló­me­tro 80+100 de la auto­pista México-Cuer­na­vaca. Pero nadie se hace res­pon­sa­ble; el orga­nismo fede­ral man­tiene cerra­das las rejas del esta­cio­na­miento prin­ci­pal para el público en gene­ral, y tam­poco auto­riza el ingreso al segundo esta­cio­na­miento a per­so­nas aje­nas a la ins­ti­tu­ción. El área es una trampa mor­tal...

En México si caes en un bache, el gobierno muni­ci­pal o el esta­tal, mediante la ase­gu­ra­dora con­tra­tada debe pagar los daños del vehí­culo. Tam­bién, si el afec­tado tiene su pro­pio seguro de auto, la ase­gu­ra­dora debe cubrir los gas­tos. Los acci­den­tes con baches pue­den gene­rar diver­sas lesio­nes, entre las más comu­nes, el lati­gazo cer­vi­cal, trau­ma­tismo cra­neoen­ce­fá­lico, dolor de cue­llo y dolor de espalda debido al movi­miento brusco del cuerpo al cho­car con el bache. Esto último le suce­dió al sexa­ge­na­rio que cruzó la auto­pista, en la caseta de Tlal­pan…

Sin que nin­guna auto­ri­dad haya podido evi­tarlo, la México-Cuer­na­vaca es un viejo campo de muerte donde sobre todo los fines de semana ocu­rren acci­den­tes. Pro­ve­nien­tes de la Ciu­dad de México, los sába­dos, y con más los domin­gos, doce­nas de moto­ci­clis­tas se reú­nen en Tres Marías. Mane­jan “como locos” por la carre­tera fede­ral y la auto­pista, pasan rosando los auto­mó­vi­les, rujen las motos de ida a vuelta a la capi­tal, son adic­tos sin reme­dio a la adre­na­lina, las cur­vas y la velo­ci­dad. Lo han hecho por años, y no deja­rán de hacerlo.

La pre­sen­cia de los “bikers” altera la tran­qui­li­dad del pue­blo de tres Marías, afecta a pea­to­nes y al trán­sito de los vehí­cu­los loca­les. El escán­dalo del ruido, los gri­tos y los moto­res acabó por vol­verse “nor­mal”…

¿Qué es la “Ley Cha­leco”? El 5 de octu­bre de 2024 se publicó en el Perió­dico Ofi­cial del Gobierno del Estado de Zaca­te­cas el Regla­mento Gene­ral de la Ley de Trans­porte, Trán­sito y Via­li­dad, que incluye los apar­ta­dos X y XI del artí­culo 80.

En ellos se esta­blece la obli­ga­ción de que los con­duc­to­res de moto­ci­cle­tas por­ten un cha­leco refle­jante con el número de placa de su vehí­culo, ade­más de que sus acom­pa­ñan­tes tam­bién deben lle­var casco y cha­leco bajo las mis­mas espe­ci­fi­ca­cio­nes. El artí­culo 81 añade que los moto­ci­clis­tas debe­rán colo­car una cal­co­ma­nía en el casco, visi­ble en la nuca, con medi­das de 10 por 20 cen­tí­me­tros y con el número de placa impreso en negro sobre un fondo blanco.

El artí­culo 82 deta­lla que el cha­leco refle­jante debe ser de colo­res fluo­res­cen­tes y tener ele­men­tos refle­jan­tes, con una cal­co­ma­nía en la parte baja de la espalda, de 15 por 30 cen­tí­me­tros, tam­bién con la impre­sión del número de placa. Sin embargo, los moto­ci­clis­tas argu­men­tan que estas dis­po­si­cio­nes no son parte de una ley apro­bada por el Con­greso, sino modi­fi­ca­cio­nes a un regla­mento de trán­sito, lo que con­si­de­ran ile­gal.

La “Ley Cha­leco” no es exclu­siva de Zaca­te­cas. El tér­mino pro­viene de una reforma apro­bada el 23 de julio de 2024 en el Con­greso de Quin­tana Roo, que iuso nue­vas obli­ga­cio­nes a los moto­ci­clis­tas de ese estado, inclu­yendo el uso de cha­le­cos refle­jan­tes y cas­cos con el número de placa impreso.

En abril de 2021, en pleno semá­foro rojo por el covid a los “bikers” de la CDMX y de Cuer­na­vaca no les impor­ta­ron las limi­ta­cio­nes de guar­dar la sana dis­tan­cia ni el uso del tapa­bo­cas. Con­ti­nua­ron lle­gando por la carre­tera fede­ral y la auto­pista, mon­ta­dos en máqui­nas de dos rue­das. Ele­men­tos de la Direc­ción Esta­tal de Pro­tec­ción Civil y de la Guar­dia Nacio­nal hicie­ron algu­nos ope­ra­ti­vos disua­si­vos… que no disua­die­ron a nadie… (Me leen mañana).

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

JPerez
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