Advierten un aumento en casos de chikungunya

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El Comité Nacio­nal para la Vigi­lan­cia Epi­de­mio­ló­gica (Conave) emi­tió un aviso epi­de­mio­ló­gico diri­gido a todas las uni­da­des de salud del país.

Ante el incre­mento en la noti­fi­ca­ción de casos de chi­kun­gunya a nivel nacio­nal e inter­na­cio­nal, el Comité Nacio­nal para la Vigi­lan­cia Epi­de­mio­ló­gica (Conave) emi­tió un aviso epi­de­mio­ló­gico diri­gido a todas las uni­da­des de salud del país y a los inte­gran­tes de la Red Nacio­nal de Labo­ra­to­rios de Salud Pública, con el obje­tivo de refor­zar la detec­ción, diag­nós­tico y con­trol de esta enfer­me­dad.

De acuerdo a la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS), el virus chi­kun­gunya se ha detec­tado en más de 110 paí­ses de Asia, África, Europa y las Amé­ri­cas. Hasta diciem­bre de 2024, se docu­mentó trans­mi­sión autóc­tona en 119 paí­ses y terri­to­rios, mien­tras que en otros 27 exis­ten pobla­cio­nes esta­ble­ci­das del mos­quito vec­tor, aun­que sin casos loca­les con­fir­ma­dos.

La fie­bre chi­kun­gunya es una enfer­me­dad viral trans­mi­tida prin­ci­pal­mente por los mos­qui­tos Aedes aegypti y Aedes albo­pic­tus, tam­bién res­pon­sa­bles del den­gue y zika. Durante 2025, hasta media­dos de agosto, se han noti­fi­cado alre­de­dor de 270 mil casos a nivel glo­bal, prin­ci­pal­mente en África, Amé­rica y Asia.

EN EL PAÍS
En México, de 2014 al 6 de diciem­bre de 2025 se han con­fir­mado 13 mil 754 casos, de los cua­les 99.6 por ciento son autóc­to­nos.

Durante 2025 se noti­fi­ca­ron 17 casos con­fir­ma­dos, inclui­dos siete autóc­to­nos en Quin­tana Roo, Yuca­tán y Chia­pas, así como diez impor­ta­dos aso­cia­dos a via­jes a Cuba, algu­nos de ellos con iden­ti­fi­ca­ción del geno­tipo ECSA.

Conave advir­tió que el riesgo de aumento de casos per­ma­nece latente debido a la amplia dis­tri­bu­ción de los vec­to­res en el país y a la intensa movi­li­dad inter­na­cio­nal; por ello, reco­mendó for­ta­le­cer la vigi­lan­cia epi­de­mio­ló­gica, con­so­li­dar la capa­ci­dad diag­nós­tica, refor­zar el manejo clí­nico, inten­si­fi­car las accio­nes de con­trol vec­to­rial y pro­mo­ver la comu­ni­ca­ción de ries­gos y la coor­di­na­ción inte­rins­ti­tu­cio­nal para pre­ve­nir bro­tes.

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