Hace ya unos años tuve la oportunidad de leer un libro titulado “John F. Kennedy”, de la autoría de André Kaspi, en su página 21 me llamó mucho la atención lo escrito en el sentido de que en todo país hay acontecimientos que marcan a sus habitantes.
En esa obra, el autor destaca que en el caso de los estadounidenses son dos acontecimientos los que siempre estarán en su memoria: Uno de ellos es el ataque japones sobre Pearl Harbor y el otro el asesinato de John K Kennedy en Dallas, Texas.
Comenta el escritor que esos hechos son tan memorables, que cada persona es capaz de recordar con toda precisión en donde estaban y que era lo que hacían en el momento en que se enteraron de lo que acontecía.
A esos dos acontecimientos, creo que debemos agregar, para el caso de los nacidos en los Estados Unidos de América, el ataque a las Torres Gemelas, en Manhattan, Nueva York, en el año 2021, que dejó más de 3 mil 500 personas muertas.
Esto lo traigo a colación, porque el 23 de marzo se cumplió un aniversario más del homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California, durante su campaña como candidato presidencial.
En mi caso, haciendo el ejercicio del autor francés, creo que los mexicanos tenemos muy presente dos acontecimientos que nos han marcado y que por siempre recordaremos con exactitud qué hacíamos y dónde estábamos cuando sucedieron.
Uno es precisamente el magnicidio del político sonorense que aspiraba a alcanzar la máxima magistratura del poder ejecutivo federal, siendo el abanderado del Partido Revolucionario Institucional.
El otro acontecimiento que tengo muy presente en memoria y, podría jurar, que así está en la memoria de los que lo sufrieron y supieron de él, es el sismo devastador de 7.5 grados Richter del año 1985, cuyos principales daños ocurrieron en el llamado Distrito Federal.
Si me lo permite, recordaré en donde estaba y lo que hacía en el momento que sucedió cada uno de esos dos acontecimientos, que están frescos en mi memoria, tal y como si hubieran ocurrido apenas ayer.
Jueves 19 de septiembre de 1985, el reloj marcaba las 7:19 horas, cuando yo recostado en el sofá del departamento que rentaba en la calle Degollado de la colonia Centro de Cuernavaca, veía el noticiero matutino de Televisa, estando a cuadro Lourdes Guerrero, a la que escuché decir:
“Está temblando, no se asusten”, y antes de que se perdiera la señal alcance a ver el intenso bamboleo de las lámparas que estaban arriba de ella y del comentarista deportivo Juan Dosal, ambos estaban aterrados.
Tan pronto concluyó el temblor, que en Cuernavaca se sintió muy fuerte, hablé por teléfono con mi papá y mamá, ella y él vivían en Taxco, Guerrero, y después lo hice con mi novia. Tras saber que estaban bien, procedí a bañarme para trasladarme a mi trabajo en la Cámara de Senadores.
En el tema de Colosio Murrieta, estaba yo en la peluquería “El Caballero Elegante”, donde el peluquero llamado Joel, me hacía el corte de cabello, más o menos a las 5:30 de la tarde de un martes 23 de marzo, cuando sonó mi celular y pedí al fígaro me permitiera contestar.
Al otro lado de la línea escuché a “Lupillo”, amigo y colaborador a quien entendí “Le dieron un palazo a Colosio”, a lo que le respondí “Un palazo, ¿en dónde?”, aclarando de inmediato “¡Un balazo!, en la cabeza; la noticia ya está en la televisión”.
Una vez que colgamos pedí al dueño de la peluquería si podía cambiar al canal 2, tenían el televisor en el canal 5 viendo el programa del Tío Gamboín. Una vez hecho el cambio de canal apareció de inmediato Jacobo Zabloudoski, quien nos enteraba de lo acontecido en Tijuana, Baja California.
Nos decía el conductor que sus reporteros, los que acompañaban en su gira electoral al candidato a la presidencia, le informaban que habían trasladado a un hospital, muy mal herido a Colosio Murrieta.
La trágica noticia la conoceríamos unas tres horas después, cuando Liébano Sainz, colaborador muy cercano a Colosio, subido en una mesa del hospital donde habían atendido al candidato herido, informó de su muerte.
Así recuerdo esos dos acontecimientos que me marcaron y se quedaron en mi memoria.
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Por: ARTURO SERRANO RODRÍGUEZ
