Que, no obstante polémico, controversial y “carismático”, Francisco Moreno Merino haya destapado la que no tenía cubierta, su codicia por ser el candidato del PRI a gobernador en 2018, a ello tiene derecho pues satisface los requisitos constitucionales. Otra cosa es que a los priistas que pretenden la misma nominación les cause risa, y desconfianza cuando él mismo se confiesa amigazo de los ex gobernadores panistas Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame así como del actual mandatario perredista Graco Ramírez. No eran pocos y dio a luz la abuela: Matías Nazario Morales, Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Guillermo del Valle Reyes, Rosalina Mazari, Marisela Sánchez Velázquez, Jorge Morales Barud, David Jiménez González... Pero qué tal si en una de esas se quedan como el chinito, nomás “milando”, porque el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, le ordene al presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, que postule para gobernador de Morelos a Cuauhtémoc Blanco Bravo, nomás porque el ex futbolista tepiteño es famoso. Sin embargo, viéndolo de otra manera a los morelenses les caería de perlas que todos cuantos intentan la gubernatura hagan precampañas de palabras pero también de hechos, tipo el legislador federal priista Matías Nazario, que en eso de jalar recursos federales ha resultado campeón: 200 millones de pesos para 70 obras en quince municipios. O el diputado local por el Partido Movimiento Ciudadano, Jaime Álvarez Cisneros, quien con una piscacha muy menor anda repartiendo uniformes a deportistas y otras clases de apoyos en comunidades pobres. O Rodrigo Gayosso Cepeda, el presidente estatal del PRD que, si también quiere ser gobernador, cuál es el problema si como ciudadano a eso tiene derecho. Impulsor el sol azteca tlahuica de la reforma electoral que fue aprobada con la abstención de casi todos los ayuntamientos, o sea la llamada mayoría ficta, el hecho es que en 2018 habrá veinte diputados y ya no treinta; que para poder meter a plurinominales, los partidos chiquitos deberán lograr el cinco por ciento de la votación, en lugar del tres. Para lo cual, renuente al principio, el Instituto Nacional Electoral aceptó realizar la redistritación, comenzarla el 9 de mayo próximo para terminarla en junio; un punto clave en el que puede apostar el lector operó la influencia de Graco como presidente de la Comisión Nacional de Gobernadores (Conago). Resultado: los impuestos de los morelenses ahorrarán los salarios nominales, las canonjías económicas por debajo de la mesa, gastos de “representación”, vehículos, choferes, ayudantes y guaruras de diez diputados menos. Una buena lana. Y más si uno o varios de los partidos minúsculos pierden el registro electoral porque no saquen el cinco porcentual de votos. Temiendo desaparecer del mapa, alegando inconstitucional la enmienda y ante la probabilidad de ser sacados de los negocios familiares con las prerrogativas electorales, los dueños de Encuentro Social (PES), Movimiento de Regeneración Nacional y Humanista (PH) la suplicarán a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que los ampare contra el Congreso local… LA del ex alcalde de Temixco, Miguel Ángel Colín Nava, fue la crónica adelantada de una detención. Aprehendido el 28 de febrero su similar de Cuautla, Jesús González Otero, desde entonces a Colín se le visualizó como reo de prisión; pero no obstante clarísima la señal, sólo él no supo leerla. No huyó del estado ni del país, tal vez estuvo yendo a Puebla, en donde las lenguas viperinas le adjudican la propiedad de una clínica; quizá calcula que tras un proceso breve su abogado lo pondrá en libertad, pero el asunto es que con la de ayer pasó su segunda noche en la cárcel de Atlacholohaya. La justicia obró rápido, decretada la orden de aprehensión el martes y asegurado el día siguiente en Cuernavaca por policías de investigación criminal de la Fiscalía General del Estado. Acusado del delito de peculado por 83.4 millones de pesos, seis millones más que la imputación que pesa sobre González, al médico Colín se le olvidó que, si “la moda” del sistema político mexicano es encarcelar a peces grandes (casos de los ex gobernadores corruptísimos Javier Duarte, Tomás Yarrington y los que caigan antes de las elecciones del estado de México), los pecesitos son más vulnerables. Cero y van dos, y el tercero de otra crónica asimismo anticipada que podría protagonizar el ex presidente municipal de Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán, igualmente sospechoso de haber presentado cuentas chuecas por la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización… ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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