La historia y la cultura milenaria de México se ha expandido por Europa, principalmente en Rusia y Suecia, en donde la raza de perro Xoloitzcuintle ha llegado y se pasea por las calles de esos países, que los han arropado.

Ricardo Forastieri, director del Criadero de Xoloitzcuintles, no tiene empacho en hablar del tema con una emoción que quisiera transmitir a todos los mexicanos que se precien de serlo, de tener en este can una rica veta de historia, cultura y antropología.

“Imagínate que hoy está caminando por las calles en Moscú, en París, un pedazo de nuestra historia, verdadero, el único que heredamos nosotros los mexicanos como parte de nuestro legado cultural e histórico”, dice.

Durante su charla con los reporteros de Notimex y previo a una sesión fotográfica con los perros “Papalote Caliente”, “Famoso por Caliente” y “Horror Caliente”, Ricardo Forastieri resalta la importancia que para él representa hablar de los Xoloitzcuintles.

“Imagínate que tan importante es que una pirámide estuviera viva y que pudiera estar representándonos en todo el mundo”, asevera con orgullo de tener en el perro de la raza Xoloitzcuintle, a la que le ha dedicado los últimos 25 años de su vida.

Por eso habla con pasión y pide que como mexicanos se entienda que es “una herencia que recibimos y tenemos que cuidar muchísimo, una herencia que recibimos que tiene que tomarse en cuenta como legado histórico, pero como patrimonio en nuestro país”.

En ese sentido, también refiere que durante los últimos seis años “estuvimos trabajando muchísimo en ese tenor, tratando de conseguir que el Xoloizcluintle tuviera un reconocimiento por parte del país para hacerlo legado cultural”.

Forastieri indica que enfrentaron “muchísimas barreras” y aunque recibieron el apoyo de algunos funcionarios en estos seis años no han logrado que el Xoloitzcuintle sea reconocido como patrimonio cultural de México, “el problema está en nuestras cuestiones legales”.

Pero también habla con cierta frustración, pues mientras que en México no se ha logrado que el Xoloitzcuintle sea reconocido como patrimonio cultural, en Argentina se le tiene en gran estima y qué decir de Perú, que sí logró ese reconocimiento.

“Nos lo hurtaron”, dice entre broma y serio al referirse a que los peruanos lograron que el Xoloitzcuintle, que allá se conoce como el perro pelón peruano, fuera reconocido como patrimonio cultural, y en ese sentido reconoce que los peruanos sí fueron inteligentes.

Desde esa perspectiva, señala que la aparición hace unos tres mil años del perro Xoloitzcuintle tiene sus orígenes en Mesoamérica, concretamente en los estados de Colima, Nayarit y Jalisco y que por la naturaleza de sus amos, emigró hacia el sur del continente.

Por eso, para él es inconcebible que los peruanos decidieran adjudicarse la raza como perro pelón peruano “y la tienen protegida a nivel nacional, para poder salir un Xoloitzcuintle debe extenderse un certificado, le dieron un valor impresionante”.

La difusión del Xoloitzcuintle como un perro ancestral ha crecido, pues recuerda que hace 25 años, incluso en la Ciudad de México, “andando con mis Xolos en las exposiciones, la gente me preguntaba qué raza era, imagínate, que tan poco común era la raza”.

Su labor como criador y a raíz del éxito del equipo de futbol Xoloitzcuintles de Tijuana, México se erige como el país con más perros de esta especie, pero su proliferación ha crecido, principalmente en Europa.

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