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Mal entendidos entre empresarios encargados de la recolección de basura en la capital ocasionó ayer que desechos aparecieran en las calles de la capital, colocando en riesgo a la ciudadanía de sufrir una crisis ambiental como la que se vivió en años anteriores.
    Lo anterior ocurre en el segundo día en que el Ayuntamiento de Cuernavaca ha comenzado de manera paulatina a hacerse cargo del servicio de recolección, tratamiento y disposición final de los desechos sólidos.
Algunos operadores de camiones compactadores esperaban al mediodía las indicaciones de sus jefes para iniciar los recorridos, después de que señalaron que por la madrugada, algunos compañeros fueron agredidos por personal al que identificaron presuntamente como al servicio de un ex regidor de la comuna capitalina.
“Resulta que algunos de nuestros compañeros fueron golpeados y a otros les quitaron las llaves de sus unidades por parte de la gente del ex regidor, quien anteriormente tenía el servicio a través de otras personas, en el Centro Histórico y los llamados servicios especiales, entonces eso al parecer le molestó”, señaló Juan “N”, chofer de una unidad compactadora.
Refirió que también desde el martes por la noche, personas que están al servicio del ex concejal en la pasada administración, les negaron el ingreso al Centro de Transferencia, de la avenida Estado de Puebla, de la colonia Lázaro Cárdenas.
Sin embargo, el asunto se ve entrampado, dado que el empresario de Sirec, Daniel Miranda, reconoció que dejaban el servicio a la comuna, pero ahora las complicaciones están en la disputa que tiene las organizaciones gremiales de la CTM y el Nuevo Grupo Sindical (NGS), quienes se disputan el tener a sus unidades en el servicio.
Incluso, luego del mediodía, integrantes de ambos frentes tuvieron un conato de violencia que no llegó a mayores, aunque se espera que no sea el único, mientras la comuna no defina cuál organización les prestarán el servicio con sus afiliados. i