Los videojuegos de acción necesitan algo de amor en estos días en los que se les está poniendo en el punto de mira por sus contenidos de violentos. Por suerte, hay más puntos de vista aparte del del presidente de Estados Unidos, que considera que estos juegos están "moldeando las mentes" de los más jóvenes convirtiéndolos en monstruos. A uno de estos jóvenes, en cambio, le ayudaron a sobrevivir los seis meses que pasó en el ejército sirio. En concreto, Call of Duty.

John Duttenhofer, que sirvió de voluntario con las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo para la liberación de la ciudad de Raqqa del control integrista el pasado año, asegura, como cuenta El Universal, que le debe la vida a la serie Call of Duty. Gracias a los juegos de Activision, Duttenhofer asegura que aprendió a usar las armas de fuego que emplearon en combate.

No solo eso, sino también conocía estrategias y procedimientos necesarios para seguir con vida. En Call of Duty aprendió, afirma, a no mostrarse demasiado a campo abierto, donde puede ser una diana fácil. Esto le ayudó a evitar el destino funesto que sí encontraron otros, como Holmes, un informático británico voluntario que no tenía conocimientos sobre el campo bélico.

Fue la muerte de Holmes la que hizo que Duttenhofer volviera a casa tras la liberación de Raqqa, pero su consejo es que si alguien se alista para tomar parte en un guerra, antes se eche unas partidas a las entregas de Call of Duty.