Al parecer, el famoso Fondo Morelos no funciona, pues las autoridades locales no han dado un quinto para el gasto de la reconstrucción a pesar de que el Congreso puso de pretexto dicha reconstrucción para dar un préstamo más al ejecutivo estatal, por el cual le dieron un mil ochocientos millones de pesos; lo que pone a Morelos con una deuda que en cinco años ha crecido y que representa el 445 por ciento, el de mayor crecimiento en el país. Todo para que ahora nos salgan con que el gobierno estatal no ha dado el dinero que le corresponde para hacer frente a la emergencia de muchísimos morelenses que se encuentran sin casa.
La situación es tan tensa que, después de protestas fuertes como tomar la carretera México Acapulco, tuvo que venir personalmente la secretaria de Sedatu para dar a conocer que el gobierno federal había cumplido con la entrega de recursos y que solo faltaba el 25 % del Gobierno del Estado.
Esta revelación de la ex regente del D. F. molestó de manera significativa a los gobernantes morelenses, como si se pudiera tapar el sol con un dedo, y lo más importante sería que, con todo y su molestia, nos indicaran adonde fue a parar el préstamo que en el mes de noviembre autorizó el Congreso; el cual, como siempre, hace una política de avestruz y esconde la cabeza en un hoyo creyendo que así nadie se da cuenta de lo que hace.
Desde luego, el Congreso está quebrado; pero, eso sí, se hace un edificio de lujo en el cual tuvieron que comprar hasta nuevas curules, pues consideran que las que usaban ya no estaban ad hoc para su elegancia. Y el Art Naco que aplicaron entre la presidenta y sus allegados, que son finísimas personas con un conocimiento de la elegancia extraordinario, le dieron a la nueva sede del legislativo una imagen de Europa en la azotea.
En su visita, Rosario Robles Berlanga, la Secretaria de Sedatu, señaló que con fecha 7 de marzo, en una reunión que tuvo con funcionarios del Gobierno del Estado de Morelos, diputados, alcaldes y damnificados por el terremoto del 19 de septiembre, la secretaría había asignado en Morelos (no precisó si era sólo en Jojutla) 15 mil 801 tarjetas, de las cuales seis mil 104 fueron asignadas a familias con pérdida total y nueve mil 607 con daño parcial. También reconoció que hubo problemas con el censo de los afectados, por lo que se realizaron 334 reclasificaciones que pasaron de “daño parcial” a “daño total”, y aseguró que todas las reclasificaciones están cubiertas.
Lo anterior ocurrió después de que un numeroso grupo de damnificados de Jojutla y otros municipios tomaron por varias horas la autopista del Sol México-Acapulco, el martes 6 de marzo, obligando a la titular de Sedatu a atenderlos personalmente, al día siguiente, en las oficinas de la delegación de la Secretaría de Educación Pública en la ciudad de Cuernavaca.
Desde luego, todo este desorden trajo como primera consecuencia la salida del delegado de Sedatu, el cual se fue tan tranquilo a su casa sin responsabilidad alguna; eso es la impunidad que no deberíamos de permitir del uso de los recursos federales y estatales; si es que hubo, habría que responsabilizar de su manejo al ex delegado y hacerlo entregar el puesto no así de fácil como lo hizo, sino con una auditoría de por medio.
Tenemos que cambiar la manera de manejar el gobierno. Eso de que el señor se vaya en total impunidad se debe de acabar, porque eso es la base de la corrupción contra la que estamos todos; ya no nos podemos permitir que estas cosas sucedan aunque el culpable sea o no pariente del presidente, del gobernador o de quien sea, ya que esta es la manera en que cada día nos perdemos en las aguas turbias de la corrupción. Que se aclaren los gastos y a quiénes se les han dado los recursos, investigando verdaderamente cuánto a cada uno, y si se hace así veremos que hay una serie de inconsistencias.
El que se pidan cuentan claras es algo que debería de pedir el Congreso, pero como está vendido y de rodillas ante el ejecutivo no puede ser; habría que ver de dónde salió la construcción del edificio nuevo del Congreso, ya que, como lo publicó un diario nacional, la compra del terreno fue un fraude (lo que a muchos ya se les olvidó), habría que ver cómo y quién realizó la construcción y con qué se pagó porque, de acuerdo a lo publicado, el dinero para el Congreso, 500 millones de pesos, estaban incluidos en el primer préstamo al estado.
El colmo es que ahora tenemos parada la reconstrucción por los daños del sismo, no dan el dinero y ya se gastaron más de dos mil millones de los que nadie sabe en qué se fueron. La obligación de la Auditoría Superior es revisarlo, pero al parecer está coludida también con el gobierno. Pobre Morelos, ¿no cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin