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Para nosotros los morelenses, el de ayer es uno de los días importantes del año: fecha del natalicio de Emiliano Zapata Salazar, que el gobierno ha convertido en una fiesta mal hecha y degradante, con discursos repetitivos que en realidad nada ayudan a los morelenses y menos a los trabajadores del campo morelense.
Zapata, cuyos ideales verdaderamente eran los de ayudar a los campesinos de Morelos en una época donde las haciendas hacían las veces de pequeños estados, donde la impunidad y la corrupción de los hacendados era permitida, pues eran los dueños de todo y de todos.
Zapata luchó en contra de ellos y en contra de todos aquellos que maltrataran a los trabajadores del campo.
Hombre que conocía lo que es el barbecho, lo que es la siembra y, primordialmente, la injusticia en que trabajaban los campesinos, luchó y nunca traicionó sus ideales.
Ahora, desde el otro lado de la línea de la vida, si es que puede ver algo, ha de hacer los grandes berrinches, porque quienes lo homenajean son peores o iguales que los hacendados contra los que luchó. ¿Entonces para qué sirvió la lucha?, se preguntará.
Zapata es un ejemplo para los morelenses, los mexicanos y los ciudadanos del mundo. Lástima que sólo se le homenajee con palabras, cuando debería de hacerse con hechos; pienso que él estaría más contento y sólo así pensaría que de algo sirvió su lucha. ¿No cree usted?
Una de las soluciones mal hechas, como acostumbran en este gobierno, es la solución que le encontraron al estadio de futbol ‘Coruco’ Díaz, de Zacatepec Morelos.
El primero de los absurdos fue gastar cientos de millones en la construcción de un estadio en un estado pobre que necesita ese dinero para el desarrollo de los habitantes del mismo; de manera incomprensible o sólo por farsantear, se construyó un estadio, en los últimos 20 años el único que paga un gobierno, ya que ahora los estadios los construye la iniciativa privada como el VUB de Monterrey, que construyó el banco del mismo nombre o el propio sede del Guadalajara, que fue levantado por la empresa de su dueño, no por el gobierno de ningún estado. En fin, aquí se construyó un estadio que costó millones en medio del pueblo sin lugar para estacionamientos.
Por ello, en lugar de asistir a apoyar al candidato a gobernador por el estado de México, el día de la selección el ejecutivo del estado apareció en el palco del dueño del Guadalajara con el objeto de ofrecerle el estadio que no tenía equipo, pues sería un despropósito haber gastado tanto y no tener equipo titular.
El famoso señor Vergara, que no tiene una muy buena fama, se aprovechó y puso sus condiciones, y así se trajeron un equipo del norte del país y lo bautizaron como Zacatepec, aunque nada tiene que ver con los cañeros que cuando niños admirábamos, donde el propio ‘Coruco’, Cárdenas o Turcato y muchos más fueron nuestros ídolos.
Y el agachado Congreso del Estado de inmediato cumplió con las órdenes del gobernador de darle la concesión a ese señor, nada más porque sí, o al menos eso dijeron, pero les salió el tiro por la culata. De acuerdo con las últimas declaraciones, los senadores del Movimiento de Regeneración Nacional y Partido del Trabajo no permitirán ni aceptarán que se realicen negocios a espaldas del pueblo y con dinero del pueblo, como ya sucedió con la entrega gratis por un tiempo de 15 años del estadio Agustín “Coruco” Díaz, que hizo el gobernador en favor del propietario de las Chivas; para ello presentaron un punto de acuerdo para que ese decreto no fructifique y se eche abajo el comodato entregado por el Ejecutivo de Morelos al empresario chiva.
Al respecto, el senador de la república de Morena, Rabindranath Salazar Solorio, anunció que el decreto aprobado por el Congreso de Morelos autoriza al gobierno para que “celebre los actos jurídicos y administrativos idóneos y necesarios con la persona moral EZ Sports, S.A.P.I., sus filiales o subsidiarias, para que aproveche, sin costo, el inmueble identificado como el Recinto Deportivo Agustín “Coruco” Díaz.
Pero, además, explica que el decreto señala que el Gobierno de Morelos conserva la propiedad, pero le concede a EZ Sports, S.A.P.I., sus filiales o subsidiarias, la posibilidad de “explotar comercialmente el Estadio y recibir los ingresos que se generen, para sus fines y para realizar en él todo tipo de espectáculos que contribuyan al desarrollo económico de la zona, proveer esparcimiento a los integrantes de la sociedad y hacer prevalecer la tradición futbolera en Zacatepec, Morelos”.
Lo peor es que en dicha franquicia no existe siquiera la expectativa de que, bajo las condiciones actuales, pueda convertirse en equipo de primera división, “dados los mecanismos restrictivos a la denominada multipropiedad que regirán al futbol en los próximos años”.
Salazar Solorio recordó que dentro del decreto existen obligaciones por parte de la empresa; sin embargo, nada comparable con obtener los beneficios de la utilización del estadio, cuya construcción costó casi 700 millones de pesos.
Todo un despropósito, ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin