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Durante la trigésima sexta sesión del grupo GEM, presentó una interesante charla una de sus integrantes: la licenciada Isabel Quevedo Plasencia, directora de la Universidad Náhuatl y secretaria de Asuntos Indígenas del Grupo Empresarial Morelos, con un tema de capital importancia: La medicina de los pueblos indígenas.

En primer lugar el presidente del grupo le agradeció su participación y le dio la más cordial bienvenida, antes de cederle el uso de la palabra.

La maestra Quevedo dijo que trabajar con los pueblos indígenas, en su viaje a la cuenca del Lago de Chapala, le permitió enterarse de que a la laguna quieren secarla inversionista japoneses que querían comprar todo el lodo de la laguna, y ésta se ha secado y se ha vuelto a llenar. Luego entró en la materia de su charla y habló acerca del desarrollo de la medicina tradicional en esa zona de nuestro país. Veamos algunos de los conceptos fascinantes del tema, que ella desarrolló refiriéndose a plantas casi mágicas.

El Jícuri, que es el peyote, es uno de los neurotransmisores que pueden servir para sanar enfermedades mentales y para terapias de algunos cirujanos, usado primordialmente en Cuba y España, en una  presentación llamada Zabonimzoc. Hay plantas de espina, maguey, nopal y chile en la farmacopea indígena. La medicina tradicional está presente en todo el mundo en las diferentes regiones. De los alimentos guerreros, en el centro del país está el maíz, el frijol y el chile, la calabaza y el amaranto, que se han convertido en opción para ser la dieta del futuro.

El peyote es una biznaga con muchas puntas que tienen que ver con los siete guerreros. También hay que mencionar el Teonanácatl, que es un hongo sagrado que produce alucinaciones.

La mayoría de las enfermedades –dice Quevedo- tienen que ver con el hígado, pues son 1,200 las funciones de este órgano, y hay una medicina amarga para el hígado que se atiende con tres “disparos” del medicamento ocho veces al día, con lo que el órgano queda limpio. La productora de la sustancia se dedica a limpiar hígados en los Estados Unidos; ya que el hígado es el laboratorio del cuerpo, junto con los siete alimentos esenciales. 

Para prevenir las enfermedades en el hígado sirve el maguey, pero también sirve para hacer bardas y techos; los jiotes sirven para ser una gualdra si lo siembras en la zona desértica, ya que es una medicina para la tierra que vuelve a regenerarse. 

La cascara de xoconoztle sirve para regenerar páncreas, vesícula e hígado y ahora lo están exportando como botana, ya que seco sabe a chamoy.

El guacamote sirve para que los niveles hormonales de las mujeres permanezcan en su nivel y ayuda a mantenerlas sin dolores en la menopausia.

El mundo mineral y el mundo vegetal son para interactuar con nosotros y necesitamos saber de eso. Por ejemplo, con el cuarzo tú puedes deshacer un coágulo y se acaban los dolores usándolo; la obsidiana es la piedra más sanadora y, si tenemos demasiado calor, nos la ponemos en la noche en el ombligo y saca el calor que te sobra. Es un mundo mineral actuando en mi mundo, es líquido hecho sólido, por eso es fuego. La obsidiana se lava con zacate y jabón cerca de una planta y así se limpia, o se hace en el pasto. Lo mineral es un mundo que tenemos que aprender a usar y aprovechar.

La zarzaparrilla sirve para limpiar la sangre, hecha té,  igual que el muicle, que se da en el higuerón. El tezhuino es el maíz fermentado con tepache y chile, que se cuela y sirve para limpiar el intestino grueso.

El chile es maravilloso, pues sirve para activar las glándulas salivales; en el diafragma y el intestino se debe dosificar, pero no podemos dejar de comer esos siete alimentos o nos empezamos a enfermar y es cuando la diabetes se mete en nuestra vida cotidiana.

Si tomamos un vaso de agua con un nopal pequeño, limón, miel y un poco de chile, sirve para que mantengas en orden tu acidez y tu alcalinidad y tu azúcar se mantiene en su lugar. 

Los humanos pertenecemos al mundo depredador, pertenecemos al mundo mineral y al mundo vegetal con el que deberíamos ser armónicos, agradecidos, y respetar el mundo animal para dejar de depredar el mundo en el que nacimos. Esta es la manera de estar sanos: estar en el mundo adecuándonos al ritmo y armonía de la naturaleza para poder encontrar la sanidad  total.

Un anciano de la comunidad indígena me dijo –acota la conferencista- que la tierra se alimenta de caracoles y conchas de los que existen en montañas en el mar, pues las fallas de la misma, sirven para que se sacuda sus problemas y la lava de los volcanes es el eructo de la naturaleza.

En fin, que Isabel Quevedo es una mujer dedicada la indigenismo, que tiene una gran sabiduría ancestral. ¿No cree usted?

POR OTRA PARTE, se inauguró la remodelación de la Plaza de Armas. Más de  40 millones costó para que quede lista para el Grito de Independencia en la noche de hoy. Hay que verla y opinar. ¿No cree usted?

Vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin