Todos sabemos, porque lo hemos sufrido alguna vez, que el Sistema de Agua Potable de Cuernavaca se ha convertido, desde ya hace muchos trienios, en la caja chica de los presidentes municipales y los regidores que supuestamente forman parte del Consejo General de Administración, y que son los primeros saqueadores del propio sistema: Un sistema antiguo con grandes deudas ante la CFE, porque en lugar de utilizar el dinero para eficientar el servicio, como debería de hacerse, nos hacen grandes “actos de magia” y lo hacen desaparecer; en ello intervienen los miembros de la junta directiva y, desde luego, las autoridades municipales. Son tan rateros y tan conchudos que ahora le han encargado el cobro del vital líquido a una empresa particular, la cual, después de entregar a la administración central el porcentaje de ganancia requerido que nadie ve, se dedica a extorsionar, ya que -como ciudadanos tenemos necesidad del vital líquido- lo toleramos.
El robo lo hacen de manera descarada; primero lo hacen con base a bimestres, ya que la ley señala cantidades del gasto de agua para el cobro de la misma y, así, el gasto es mayor y te pueden cobrar mucho más de lo que legalmente habías de pagar al mes, porque juntando dos meses tu gasto del líquido es mayor y se aplica una tasa más alta por litro, por lo que desde ahí se empieza a robar a los ciudadanos.
De la misma manera, como el servicio es tan malo, la red de distribución pierde el 50% o más de líquido porque las tuberías son de principios del siglo pasado, y desde luego que no se han cambiado porque el dinero se lo roban los funcionarios municipales, quienes –como ya advertimos- lo usan como caja chica y la mayoría se lo quedan para beneficio personal.
La honestidad se demuestra con realidades y hechos, y de estos funcionarios se dicen que son medio corruptos, pero la verdad es que o se es ratero o no se es, las medias tintas son una falsedad.
Mire usted, mi madre vive desde la época de mis choznos en el centro de la ciudad; allí instalaron el agua el año pasado, me hicieron cambiar el medidor, que ellos me vendieron; poner un expulsa aire y volver a hacer la instalación, que tenía 40 años, y cambiarla por tubos de cobre; pero no sólo eso, con el pretexto de que dejaron el medidor en la parte de adentro, muchas veces no se toman la molestia de pasar a hacer la lectura y ellos calculan que se gastan cantidades industriales de agua. Y con esta idea quieren cobrar cantidades exorbitantes. Mi madre tiene 99 años, vive sola con su turno de enfermeras, no tiene jardín y la alberca la convertí en terraza para evitar accidentes a su edad. Pero así quieren que se les paguen 10 mil pesos por bimestre. Son los “servidores públicos” más rateros que hayan llegado a nuestra ciudad porque, como todos sabemos, son fuereños, gente que no sólo no sabe nada sobre Cuernavaca, sino que viene a ver qué se lleva; y como somos un pueblo dejado -que si Emiliano viviera estaría profundamente decepcionado de nosotros, pues somos acomodaticios y nada más criticamos en los cafés, comidas o cenas, pero delante de la autoridad nos gana el doblamiento de la columna vertebral y así hemos venido aguantando desde el famoso “Canguro”, la rata esa que era director de Obras Públicas en el régimen antepasado y ahora hasta éstos de los que nadie sabe quiénes son, pero que ocupan puestos de adorno, pues todo lo maneja el representante del futbolista. Y si a ello le agregamos las grillas del “innombrable” que maneja al cabildo y no deja gobernar al alcalde, la cosa está del carajo.
Y nosotros los ciudadanos sólo pagando y aguantando, porque ponerle adornitos a una calle, con los que hacen un escándalo calificándolo como su gran obra, no soluciona los problemas de Cuernavaca; el problema del agua potable es verdaderamente grave, ya que la manera de robar de los actuales está como en la época de los peores rateros, hasta parecen familiares de Duarte.
Yo les puedo demostrar cómo roban, pues no todos saben que más de 100 millones se robaron los Yáñez de Sapac y nadie ha vuelto a decir nada, porque no hay comprobantes. Esta es una administración hecha para robar y que no quede huella, pero los ciudadanos no somos tontos y estamos hartos de que nos sigan saqueando a lo descarado.
Sapac, en su administración, es un verdadero robo, pero son tan brutos que según ellos no podían ir a tocar a la puerta para revisar el medidor, y ahora que cortaron el agua pasan cada mes a ver si no se movió, porque ni idea tienen de que existe otra toma por la calle lateral que tenemos en casa desde hace más de dos siglos, con el medidor afuera por lo que sí pueden hacer la lectura. Su ignorancia y rapacidad es bien marcada. Debemos los ciudadanos demandarlos por darnos un servicio tan malo y robarnos de la manera que lo hacen; si no, cheque usted la ley y, si está pagando por bimestre, verá como lo está robando esta bola de hampones que cree que nadie lee sus maravillosas leyes.
Así que despierta, ciudadano, hay que armarse de decisión y dejar que se muera de hambre esa bola de rateros. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin

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