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Vecinos de Cuernavaca amagaron con tomar las calles de la ciudad si el alcalde no revoca los nombramientos de los delegados municipales, al considerar que es una imposición más de esta administración; además, dicen desconocer a los ahora funcionarios “porque desde el Ayuntamiento se pagan favores políticos”.
En rueda de prensa ofrecida a un costado de la Comuna, los líderes de las ocho delegaciones que conforman las demarcaciones de Cuernavaca aseguraron, en voz de Luis Aguilar Márquez, que los ciudadanos no son ni escuchados ni vistos por el edil Cuauhtémoc Blanco Bravo.
“Damos un ultimátum para cerrar las calles el próximo lunes; no es posible que sigan con una imposición de este tipo de funcionarios, la gente ya no está dispuesta a soportar esto, exigimos diálogo directo con el alcalde y que revoque los nombramientos”, manifestaron.
Y es que en la semana pasada, en sesión extraordinaria, el cuerpo edilicio hizo los siguientes nombramientos: Manuel Sánchez Gómez, delegación “Benito Juárez”; Eduardo Humberto Robles Valdez, “Emiliano Zapata”; Anastasio Muñoz Téllez, “Antonio Barona”; Sergio Marín Brito, “Lázaro Cárdenas”; Eliseo Rosales Navarrete, “Mariano Matamoros”; Luciano Flores Vergara, “Miguel Hidalgo”; Susana Vázquez López, “Plutarco Elías Calles”; y Jesús Antonio Martínez Dorantes, “Vicente Guerrero”.
Los líderes de las delegaciones, que mantienen tomadas al menos cinco de las ocho, señalaron que esta designación “se debió a que están pagando favores políticos tanto regidores como el propio alcalde”.
“No tomaron en cuenta la trayectoria de la gente en las delegaciones, mismos que por años han hecho trabajo social y representan a los pueblos de Cuernavaca”, dijeron.
Aguilar Márquez, respaldado por los líderes de las demarcaciones, lamentó que las autoridades del municipio “no hacen caso a las demandas, tenemos que llegar a las protesta en las calles para que nos atiendan y eso no es posible”.
Por último, cuestionaron por qué hasta ahora, cuando van más de siete meses de administración, “se les ocurre nombrar a estos tipos que desconocen la problemática de las demarcaciones, (...) no buscamos de ninguna manera desestabilizar al municipio, simplemente queremos que la ciudadanía sea escuchada”, afirmaron.
Y, tras siete meses de trabajos de rehabilitación, el Gobernador de Morelos Graco Ramírez inauguró la remodelada Plaza de Armas.
La Secretaria de Obras Públicas, Patricia Izquierdo, informó que la rehabilitación de la Plaza de Armas General Emiliano Zapata tuvo un costo de 49 millones de pesos y forma parte del proyecto integral de rescate del Centro Histórico de Cuernavaca.
La secretaria Patricia Izquierdo explicó que se rehabilitaron 9,061 metros cuadrados, de los cuales 2,392 corresponden al área permeable; 2,344 a plantas y 6,662 a piso; tiene 141 árboles (21 nuevos) de cuatro variedades y plantas de 12 variedades. Fueron reubicadas 88 bancas.
Las fiestas patrias son la celebración de todos y cada uno de nosotros los mexicanos y este año, para variar y gracias a que las autoridades no conocen las tradiciones morelenses, no hubo coronación de la reina, -ni siquiera existió reina- y (lo que sería más importante) tampoco se convocó a Juegos Florales, que han sido el semillero de escritores y poetas en el estado durante muchos años; pero, como la ignorancia es total, los funcionarios municipales nunca supieron con qué se come eso.
El Ayuntamiento no tiene idea de cuáles son las celebraciones en la ciudad, pero al parecer tampoco le importa; la cara del alcalde cuando se encendió la luz de la remodelación de la Plaza de Armas Emiliano Zapata Salazar era un poema, aparentemente ni siquiera tenía el gusto de conocer el Zócalo, que a querer o no deberá ser administrado por el ayuntamiento, como en cualquier ciudad del mundo. La plaza se inauguró de noche y con poca gente: una cola de invitados entre los que estaban secretarios, subsecretarios, directores y los lambiscones de siempre que  perseguían al gobernador en su recorrido de la nueva imagen de la plaza, en donde se bajaron las jardineras al nivel de la plancha, se cambió el piso y se sembraron varios árboles más de primaveras; las bancas se distribuyeron bajo los árboles y la limpieza del lugar la hizo lucir bella, esperemos que así se conserve.
El grito fue también restringido pues no quitaron la barda, y los diferentes funcionarios, incluyendo diputados, enviaron “rutas” a las colonias, con lo que acarrearon gente que presenciara el grito junto con los empleados gubernamentales, a los cuales se les vio pasando lista para que se anotaran. A pesar de ello, los chiflidos y los insultos que se dan en el anonimato de la muchedumbre no dejaron de escucharse.
El desfile fue un chasco, pues se lo llevaron a la Avenida Domingo Diez, donde la gente, acostumbrada a ir al Centro no lo encontraba, y pasó rápido y deslucido.
La nueva plancha no fue abierta al público, por seguridad con tres filtros, y la molestia se hizo presente entre los ciudadanos; los puestos de los comerciantes ambulantes causaron molestia a los comerciantes regulares. ¿No cree usted?

Por:  Teodoro Lavín León / [email protected]