No entiendo dónde está el gobierno cuando hay tantas manifestaciones de descontento colectivo y cómo puede ser tan cínico al hacer ferias con tal de contradecir al alcalde de Cuernavaca, por su rivalidad política, y al mismo tiempo no dar los recursos para la reconstrucción por los daños del pasado 19 de septiembre.
Menudearon las protestas por el agua que durante la semana pasada cerraron varias avenidas de la ciudad, lo que creó un desorden total en el tráfico de la misma; y ahora la toma de las calles aledañas de Miraval, vías entre las que están las que desahogan el puente del Túnel, lo que creó grandes colas en Álvaro Obregón, y desde luego en Leandro Valle, ahora también porque no se ha ni siquiera iniciado la reconstrucción de la Secundaria Número 14 -la que estaba en las viejas instalaciones de enfrente de lo que fue la Secundaria Federal Número uno Froilán Parroquín- y los alumnos y maestros están indignados por la falta de cuidado de las autoridades del Gobierno del Estado, que andan jineteando el dinero de la reconstrucción; no entendemos para qué… Bueno, puede ser para negocio de algunos.
Pero es imperdonable que después de un préstamo de 1,800 millones de pesos no se haya pagado el dinero de la reconstrucción y ya lo habla gente que no se va a quedar callada al final del régimen como al principio; están equivocados en el gobierno, el poder se desgasta y se va haciendo cada día menos; si no lo entienden, quiere decir que no están preparados para lo que les espera, porque al terminar una administración te bañas con un líquido muy especial que te hace invisible a todos los que te rodean y veremos cómo los que eran más lambiscones serán los que perderán la vista frente a ellos.
Hemos advertido que al encargado, el ex subsecretario de Obras, sólo le falta el antifaz con chaquira y, desde luego, es notorio que el negocio es lo primero para él.
Las protestas de los ciudadanos ponen al gobierno en una situación verdaderamente delicada; se cree que no es importante que la gente se moleste, sabemos que “les vale”, pero ahora hay un proceso electoral y la ciudadanía está harta, cansada y desde luego indignada, pues a nadie le gusta vivir en medio de la corrupción y tenemos el estado más corrupto del país y eso sí es grave. Lo que da mucha risa al principio y después coraje es que los cínicos del gobierno hagan como que todo está bien y nada pasa. La verdad qué poca…
Estamos los ciudadanos cansados de tanta corrupción, y la de la policía en primer término, sus elementos son finos para “morder”, se ponen en los lugares donde no hay cámaras para poder atacar. Ya hemos dado la queja de los floricultores de Buena Vista del Monte, de que sus clientes son extorsionados por los policías de tránsito a la entrada y la salida de los viveros; como tienen que pasar por Buena Vista, un poco antes, donde no hay cámara, los atracan a menudo.
De la misma manera, la gente de La Lagunilla se queja de que se puede ver a los policías extorsionando a jóvenes de 16 o 17 años, quitándoles su dinero y desde luego su celular; me platicaba un vecino que tienen una casa de dos pisos y cómo desde arriba acababa de ver a la policía extorsionando a tres jovencitos que venían de la escuela platicando por la calle.
Los abusos son muchos y donde deberían de estar los policías no están, siempre que hay un robo o un asalto, da la rara casualidad que nunca aparecen, por eso los ciudadanos están molestos y ya no aguantan. Las protestas cada día se hacen más y han empezado a tomar las calles. Imagínese lo que será en Semana Santa con tanto visitante si continúa la toma de calles importantes; si de por sí el tráfico en la ciudad es un caos, imagínese lo que será si eso sucede.
Sería importante que quienes supuestamente trabajan para la reconstrucción lo hicieran de manera clara, transparente, en la cual todos podamos estar enterados de lo que sucede. Ya ve usted que se fue el delegado de Sedatu, que se llevó todo lo que quiso y sólo lo corrieron; lo importante es que esa clase de sinvergüenzas regresen lo que se llevaron; que se vayan al bote pero que además devuelvan lo que se llevaron; si no, qué chiste.
Mire usted, nada más vea a los ex gobernadores, viven sin hacer nada, como millonarios, cuando antes de entrar tenían una mano atrás y otra adelante; y ciertamente poco a poco fueron teniendo mejores sueldos, pero si analizamos con atención el patrimonio y el gasto que realizan, desde luego que el sueldo no les es suficiente para explicar su enriquecimiento.
Por eso las protestas seguirán y, a pesar de que a todos nos molestan, qué bueno que se realicen porque tenemos que poner un alto a esta corrupción que como cáncer nos consume. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin