Las condiciones de gobernabilidad en el estado están cada día más débiles debido a la inseguridad galopante en que vivimos; en los primeros 15 días del año hubo más de 44 asesinatos. Con esa inseguridad, el proceso electoral no se puede llevar de manera adecuada.
Las muestras de inseguridad se han vuelto cotidianas: el asalto, el robo y, desde luego, el asesinato, son ya parte de todos los días en Morelos.
En Cuernavaca, con el pleito entre el ejecutivo estatal, que no quiere reconocer que la seguridad se le desbarata en las manos, y el ejecutivo municipal que sólo se queja pero no hace nada para detenerlo, nos dan un panorama verdaderamente sombrío para que se lleve a cabo este proceso electoral.
La queja constante está en todas y cada una de las colonias. Al que no lo han asaltado, le han robado los tubos de la tubería de cobre, o por la noche se meten y asaltan las viviendas de los que consideran desprotegidos; la policía es una farsa, no sirve.
A pesar de los millones de pesos que se han invertido en el famoso C5, que supuestamente es una maravilla y adonde han llevado a ciudadanos de la sociedad civil, para darles una apantallada y comida para convencerlos de que es buenísimo, en la realidad sólo funciona cuando les conviene a las autoridades.
Es algo muy raro o al mismo tiempo muy explicable si entendemos que están coludidos con los delincuentes, cosa que no sabemos, pero no es posible que si hay un escándalo de inmediato se dan a conocer los videos de las cámaras; pero en los asesinatos, robos de autos u otros delitos que se cometen nunca sirven las cámaras para detener a los delincuentes.
Los procesos electorales son momentos políticos muy importantes en la vida de las naciones que aspiran a ser democráticas, porque desde luego la democracia así como la vivimos no existe, porque la voluntad popular no se toma en cuenta.
Si no existe un clima de gobernabilidad en el estado, los procesos electorales corren el grave peligro de poner a Morelos en alerta o en una situación en la que los delitos electorales se cometan sin que nadie pueda detener a los culpables; y de esa manera quitar la certeza de quién es el triunfador en el proceso electoral el día de los comicios.
O quizás es una manera de mantenernos asustados para que sólo vayan a votar los acarreados que llevaran con el apoyo del dinero que se han robado para perpetuarse en el poder.
Las condiciones no están dadas, no hay una verdadera tranquilidad social, los ciudadanos de las diferentes clases sociales están verdaderamente enojados.
No lo quieren admitir las autoridades, pero recorriendo esta antes hermosa ciudad la queja es constante: la inseguridad es galopante y la gente está verdaderamente cansada de haber perdido hasta su elemental libertad de transitar por las calles con tranquilidad. Sí, su libertad de salir a pasear con su familia, de ponerse unas “garritas” nuevas sin ser asaltados a la vuelta de la esquina o regresar a su casa cuando ya se la hayan vaciado.
Y esto no sólo se da en las colonias de ciudadanos con recursos de clase media para arriba, sino que ahora se da en las colonias populares, donde la delincuencia se ha apropiado de los parques y jardines, a donde nadie puede entrar después de las seis de la tarde porque los mafiosos ahí están y todo mundo lo sabe, pero las autoridades no hacen nada.
Da verdaderamente muy mala espina el que esto suceda en un año electoral; si hacemos un promedio, en 15 días se murieron más de 44 ciudadanos. ¿Cuantos se van a morir de aquí al primero de julio?
Y dígame, ¿hay alguien que haga algo?, oímos maravillosos discursos con mentiras impresionantes, pero la verdad es que vivimos casi en estado de sitio.
La falta de paz y tranquilidad desde luego que afectará las elecciones y tendrá que ver en su resultado, por lo que deberemos estar muy pendientes de que esta inseguridad que aumenta cada día no tenga como objeto que no salga a votar la mayoría, y que sólo los agachados y acarreados sean los que elijan a quienes tendrán la responsabilidad en el estado para los próximos años.
Lo más impresionante es que, a pesar de las cifras, tampoco el gobierno federal haga nada; sabemos que el responsable es la autoridad local, pero al ser un año de proceso electoral el gobierno federal debería de poner alto o al menos tratar de mitigar esta situación. Las cosas están difíciles y, por lo que vemos, los partidos no se han definido a la fecha y eso crea mayor incertidumbre. La situación está preocupante, estemos pendientes porque no debemos permitir que nos asusten para quedarse con el poder. ¿No cree usted?
Amigos de la Música presenta, en su Temporada de Ópera 2017-2018, “Tosca” de Giacomo Puccini el sábado 27 de enero de 2018, a las 12:00 del día, en el Centro Cultural Teopanzolco, en pantalla de alta definición y en forma directa desde el MET de Nueva York. Allá nos veremos.

Por: Teodoro Lavín León

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