El día de hoy no sólo estamos tristes, sino indignados por la muerte del maestro de tenis Pablo Moreno, al que todos conocíamos, un hombre dedicado al deporte, al cual mataron lo mismo que a su novia Macarena e hirieron a su hija, en su propia casa en una de las mejores colonias de Cuernavaca.
¿Qué vamos hacer los morelenses y cuernavacenses que vivimos en medio del miedo y el terror de que cualquier imbécil, en un minuto de mal humor nos mate, nos secuestre o nos quite lo que tenemos?, todo por la impunidad con que la delincuencia vive en este estado y que nos hace preguntarnos para qué queremos tanto discurso mentiroso o tantas cifras alegres, que sólo sirven para llenar el ego de la autoridad; lo que queremos son resultados, no palabras, que la autoridad cumpla con su función, con su obligación. Estamos hartos y verdaderamente indignados.
Algo tendremos que hacer, algo rápido, porque no es posible lo que pasa en nuestra comunidad; así ya no se puede vivir y entendemos ahora porqué somos un pueblo triste.
Dice el científico social Eduard Punset que la felicidad consiste en no tener miedo; será por eso que somos un pueblo triste, con miedo a lo que todos los días vemos en los medios de comunicación; porque ya no se puede andar en la noche en la calle; porque ya no se puede ser ni tantito ostentoso y menos tener una cuenta abultada en el banco, pues quién sabe cómo los amantes de lo ajeno se enteran y raptan a alguien de la familia para obtener el dinero ganado con trabajo mediante la extorsión; porque ya no se puede caminar por una calle segura, como le ocurrió a una amiga y compañera de viaje, que la semana pasada, al salir a pasear a su perra, la asaltaron y no sólo eso, sino que la golpeó el asaltante al ver que no dejaba de gritar. Por eso estamos y estaremos tan tristes, por eso no somos felices. Da nuestro autor mencionado aquí la receta para la felicidad:
- Señor Punset, estoy deprimida. ¿Qué puedo hacer?
- Si estás triste, sal de la madriguera y observa que cualquier tiempo pasado fue peor, olvídense del miedo y sean felices.
Eduardo Punset es abogado, economista y comunicador científico. Ha sido redactor económico de la BBC, asesor del FMI e incluso eurodiputado por el CDS y Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas en el Gobierno de Suárez. Y es uno de los nombres más recurrentes cuando pensamos en la felicidad. Punset nos cuenta cómo conseguirla.
Punset nos contesta vía e-mail en un hueco de una agenda apretadísima, recién llegado de un viaje internacional. En su análisis, enumera claves para ser felices, como no anclarse en el pasado, poner empeño en potenciar tus fortalezas o compartir y cuidar las relaciones con los demás. Pero, fiel a su formación científica, incide en la importancia que ha tenido ‘verbalizar’ los sentimientos, eliminar los prejuicios que rodeaban a la felicidad y atreverse a hablar de ella y perseguirla.
“Las redes sociales han roto las fronteras físicas y culturales, permitirán la superación del entorno individual y familiar y alcanzar el conocimiento verdadero.
“Es sorprendente hasta qué punto han cambiado en los últimos diez años los interrogantes que suscita la felicidad. Antes no se hablaba de ello porque se consideraba un sentimiento y, por lo tanto, algo no abordable en una conversación seria. Impresiona constatar hasta qué punto ha cambiado esa perspectiva: hoy se pueden contar casi por centenares los científicos avezados en el tema que hablan de sus orígenes, su naturaleza y su proyección social. Antes no es que no se sintiese felicidad, sino que no se hablaba de ella. No se reconocía que su carencia podía ser la razón de nuestros males, cuenta.
“Hasta hace menos de diez años, atribuíamos a la razón hasta un 90% de nuestras discapacidades mentales. Desde entonces, casi todas las atribuimos a desarreglos emocionales”, añade. ¿Y esa ‘verbalización’ nos ha hecho más felices? “Ahora los europeos hablan de la felicidad en términos iguales o parecidos a los africanos. Es un sentimiento emocionalmente reconocido, que sabemos que tiene que ver con las descargas de oxitocina, vasopresina y dopamina, y no con las experiencias pasadas o la predisposición ancestral a los miedos”. Es ahora cuando la ciencia y la sociología están investigando qué nos hace felices, algo que Punset asocia a “tener un sentimiento de control sobre nuestras vidas”.
En este nuevo terreno en que nos movemos, Punset pone mucha esperanza en la tecnología y las ventanas que ha abierto a las relaciones humanas, clave de nuestra satisfacción con la vida. “Al contrario de lo que se dice a menudo, el nacimiento de las redes sociales no ha significado el final de dos mundos sino la aparición de un tercero que era absolutamente necesario”.
Las recetas de la felicidad de Eduard Punset:
No mires atrás.
Descubre cuál es tu elemento y contrólalo.
Aprende a compartir la alegría y el dolor de los demás.
Asume que estás en el lugar más diminuto del universo. Un día la humanidad querrá explorarlo todo.
Para ser feliz no hay que tener miedo.
¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin