Las mal hechas obras del centro de la ciudad de Cuernavaca, donde sólo se reducirá el arroyo de los vehículos con el propósito de cumplir con la promesa de cerrarles; así se descalificará a los transportistas que no se alinean con los deseos de las autoridades y nos dejarán llenos de jardincitos que se convertirán en pedazos secos de tierra y polvo, ya que si algo caracteriza a esta autoridad es que las flores les sirven como su fachada aunque por dentro todo se pudra.

Los servicios municipales son cero y, en lugar de sembrar árboles que se dan de manera maravillosa en Cuernavaca, van a ser florecitas para hacer un poco más de negocito, como si les faltara.

¿Por qué no sembrar naranjos y regresar a los olores antiguos de nuestra ciudad? Perdón, me resbalé al sugerir eso que no es negocio.

Pero después de sufrir la crisis del agua con los calores que están haciendo y el ruido, la basura y el polvo, que sin agua que los riegue produce irritación en todos los transeúntes -y si a ello le agregamos los cortes de luz sin sentido y a todas horas- podemos decir que el centro de la ciudad se halla en estado de sitio.

Las ventas se han caído de manera significativa en más de un 50% y los comerciantes son recibidos a fuerza y engañados cada vez que aparentemente los pelan cuando presentan sus demandas.

La mugre, que ya de por sí es mucha en esta ciudad, ha aumentado con la remodelación; en las calles en las cuales no se puede uno estacionar, como Rayón, siempre hay gente estacionada porque en verdad nadie quiere ni respeta a la autoridad; así que la circulación se hace cada día peor. Primero tuvieron la estúpida idea de cerrar la calle de Guerrero completa, en lugar de dejar como desfogue del tránsito la segunda sección de Arista a Degollado. No entienden que si se cierra una salida del centro hay que buscar otra, para evitar los congestionamientos. Luego, el gobierno anterior tan inteligente puso los juicios orales en la calle de Morrow, adonde llegan policías sin aviso y de manera prepotente suspenden la circulación y agravan el problema al menos tres días a la semana.

Pero además, como están amenazados y más les vale que se callen o les van a cobrar hasta la risa, los comerciantes son renuentes a dar sus nombres; como los propietarios de una pizzería y una pastelería en Lerdo de Tejada, donde se molestaron cuando se les mencionaron las obras y dijeron que sus ventas estaban normales.

No obstante, para Abraham García, gerente de un restaurante del centro, desde que comenzaron los trabajos en el Centro Histórico, ha sido “muy duro; la clientela ha bajado bastante, porque hay ruido constante, la gente ya no viene o busca otro lugar donde no haya polvo”. Consideró preocupante que las obras no hayan sido planeadas y que la autoridad no les haya avisado al respecto: “Sólo llegaron y comenzaron a taladrar el piso. Ya llevamos más de tres semanas y el impacto ha sido de más del 50 o quizá podemos decir que hasta del 70 por ciento”.

El mismo comerciante explicó que, al ritmo que van, las afectaciones continuarán al menos otras dos semanas.

Criticó que se haya levantado el concreto de la calle cuando éste era nuevo, y es evidente que la obra no era necesaria, porque hay otras avenidas con mayor urgencia para ser atendidas. Por lo pronto, dijo, el diseño es amorfo y poco estético. Pidió que los trabajos de construcción terminen pronto, para que los comerciantes de la zona puedan recuperar a sus clientes.

El propietario de otro negocio de comida, ubicado sobre Lerdo de Tejada, advirtió que la afectación llegó hasta un 50 por ciento cuando comenzaron a levantar el piso.

Lo peor es que la promesa de los créditos sólo quedó en eso: “Dijeron que del Fondo Morelos habría recursos a los afectados, pero esa dependencia exige demasiados requisitos con el objetivo de que nadie obtenga el dinero; son muy exagerados y es claro que nadie los va a cumplir”.

Algo que no fue planeado por la autoridad es que las rentas de los comercios siguen igual y a los dueños de los locales no les interesa si hay afectaciones o no.

Mientras tanto, el día a día de los comerciantes es falta de agua, interrupciones de energía eléctrica, polvo, ruido, basura y escombros, entre muchas otras situaciones que han ahuyentado a la clientela.

La presidente del Grupo Centro Histórico, Rosario Martínez Cué, consideró que en el proyecto no fue usado el sentido común, pues con lo reducidas que son las calles y avenidas de Cuernavaca, no será viable disminuirlas aún más, ya que el tránsito y contaminación se incrementarían; los comerciantes establecidos en el primer cuadro redujeron sus ganancias por la intervención en las calles Lerdo de Tejada, Gutenberg y la plaza ubicada frente al Palacio de Cortés.

Martínez Cué mencionó que, al presentárseles el proyecto, jamás se les informó que se reducirían las calles o que las cerrarían para que fueran peatonales, como la de Guerrero, la cual, indicó, no ha beneficiado a nadie. Recalcó que existe el consenso entre los locatarios del primer cuadro de impedir que algunas otras calles de la capital se cierren. ¿No cree usted?

Vivencias ciudadanas
Teodoro Javín León
[email protected] / Twitter: @teolavin

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